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Murió despues el obispo I). Juan en el mes de diciembre de 1526, y entonces los de Barbast.ro, sede vacante, con ocasion de que en los breviarios se contenia que un obispo circunvecino habia echado, mano armata violenter, á San Bamon, obispo de Barbastro, propia, autoritate, creyendo quo las sentencias indicadas habían sido olvidadas, se separaron de la obediencia del obispo y cabildo de Huesca; y para probar que han tenido obispo, deducen de la leyenda del breviario, muchos años de contestaciones y otros escritos de los obispos de Barbastro, á lo que se respondió que probasen pues los escritos indicados, si se referían al tiempo que bajó y estuvo allí el obispo de Roa; Huesca prueba por el sínodo faccense y bulas de Gregorio “Urbano, Eugenio Alejandro , la evidencia de su obispado de mucho antes que Barbastro fuese ganada de manos de infieles.

Empero ellos siguiendo su pretensión, sometieron la causa á la Rota de Roma despues de la muerte del obispo D. Juan : los de Huesca obtuvieron tres sentencias favorables, y no queriendo obedecer los de Barbastro á los ejecutoriales , fueron escomulgados y entredichos con invocación del bien de la Iglesia , como aparece en letras apostólicas del año 1531.

El Pontífice Paulo III, abad, así estas causas las siguió y declaró á Barbastro villa y no ciudad, y la iglesia colegial y no catedral , imponiéndoles perpé-tuo silencio cerno consta por sus letras apostólicas sub datis 6.° Masi 153.

Viendo los de Barbastro que así el Sumo Pontífice como su Rota entendían que no les asistía la justicia, recurrieron al rey con pretensión de que se ratificasen estos pleitos. S. M. I., sin oir ni llamar á los de Huesca., concedió á los de Barbastro que tuviesen un vicario ordinario con las facultades que solían tener los otros vicarios , y con jurisdicción en una legua , y que las apelaciones se propusieran al obispo si estuviese en el reino de Aragón, y no estando al vicario de Huesca. Sud doA á 28 de octubre de dicho año 1539.

Visto por los de Huesca un perjuicio tan notable, y que la concesion real daría lugar á que otros subditos de la misma diócesis suscitarían otros inconvenientes de igual género, recurrieron á S. M. el emperador para que reparase sus agravios; y así entendido S. M. modificó el dicho privilegio, y concedió á Barbastro un oficial franco que oyese causas leves y no matrimoniales ni beneficíales, y que las apelaciones se interpusiesen al Consistorio oscehse, donde perpetuamente estuviese el universal tribunal de todas las causas y que la legua se contase desde los muros de Barbastro : declaró también que todo lo que se daba á Barbastro se quitaba á la iglesia de Huesca, como consta en el privilegio concedido en el año 1542 , el cual fué confirmado por Paulo III el año 1546.

Los de Barbastro solicitaron de nuevo la observaron del primer privilegio de S. M,, pero los de Huesea obtuvieron de la Rota romana otra sentencia favorable y se puso interdicho penal en Barbastro , Mon-Alquezar, Naval, Berbejal y Ainsa sucesivamen-

te, y en diversos tiempos, como aparece por letras apostólicas originales.

De todo esto se ha seguido, que Jaca, Mont-ara- . gon, San Juan de la Peña y ramplona, han usurpado á Huesca la mayorparte do sus diócesis y jurisdicción, y qne esta ha gastado mas de 50,000 ducados en estos pleitos.

XXXVI.

El mas grave suceso que acaso registra la historia de nuestra patria es la incorporacion de los reinos de Aragón, Cataluña y Valencia á la corona de Castilla. No es este el momento de decir cómo llegó á realizarse este acontecimiento, ni si la unidad, tan ardientemente deseada por los soberanos de Castilla, llegó bajo D. Fernando el Católico, y ha llegado después á ser una verdad tan aceptada y fecunda como tenemos todos derecho á desear. Escritores hay que sostienen que esta unidad política y civil, imposible hasta aquí, no da señales de que pueda en breve termino realizarse. Sin que tratemos de manifestar sobro este punto nuestra opinion, es lo cierto que hasta hace no mucho tiempo los reinos de Aragón, Cataluña, Valencia y algunos otros vivían como separados de la corona de Castilla.

Bajo Fernando el Católico la unidad española representaba una confederación de Estados, en la cual cada uno entraba con sus fueros, sus usos, sus costumbres, su historia particular, y aun podríamos añadir que con su ódio contra Castilla. Nada perdonó Fernando el Católico para cambiar un semejante estado de cosas: astuto, inteligente y celoso de su autoridad, aspiró por todos los medios, si no á borrar las diferencias entre unos y otros reinos, á dejar como implantadas grandes instituciones que, con el tiempo, fundieran en una la nacionalidad española. Entre todos los recursos á que apeló, uno hay que la historia, siquiera sea tan breve y ligera como la que vamos trazando, no debo pasar jamás en silencio.

Aludimos á la Inquisición, institución religiosa, al principio creada contra los judíos, é institución política bien luego, que sirvió para generalizar y robustecer el poder de los reyes en todas las provincias españolas. Si Fernando el Católico, el rey de mas profundo talento político quo ha existido en nuestra historia, previo ó no el servicio que bajo el último concepto dicho podia prestarle la Inquisición, cosa es que no podemos afirmar, cuanto menos decidir : lo que sí es cierto, es que este rey echó los cimientos sobre que se levantó mas tarde el despotismo de los monarcas, y que la intolerancia religiosa, las horribles persecuciones que por esta causa nacieron, y la sangrienta confusion que de los asuntos de fé se hizo con los sociales y políticos , son debidos en primer término al establecimiento de la Inquisición en nuestra patria.

Sirvan estas consideraciones que ligeramente apuntamos, para conocer el estado de Aragón en la época que nos ocupa. En adelante, la historia do este reino, hasta aquí tan rico eu gloriosos hechos, no es

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Capítulo 6.- Alteraciones en la villa de Ayerve y en el Condado de Ribagorza | publicado por admin el Sunday 25 October 2009 a las 1:27 PM
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