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INTRODUCCIÓN
Si por razones de conveniencia editorial no es po-
sible dar á la Crónica de la provincia de Teruel más
espacio que el reducidísimo de cinco ó seis entregas,
no sucede así ciertamente por falta de materiales para
formar una narración histórica tan estensa como va-
riada, y tan variada como interesante. Así nuestro
principal trabajo ha consistido en resumir en pocas
paginas la materia do muchos volúmenes, bosquejar
en un pequeño cuadro tantos hechos grandiosos y tan-
tos sucesos palpitantes. Orígenes de pueblos, relación
de batallas, descripción de localidades, biografías de
hombres célebres, tradiciones populares, usos y cos-
tumbres, monumentos artísticos, todo, en fin, cuanto se
refiere á la vida de las diversas razas que han habita-
do el territorio de la provincia, nos ha sido preciso
abarcarlo, con más la descripción geográfico del sue-
lo, la constitución geológica del territorio, y la parte
estadística, en los reducidos límites de ciento se-
senta páginas en folio. Esto, que para los cronistas de
otras provincias habrá sido una ventaja, es para el de
la provincia de Teruel un grave inconveniente, por-
que la historia de las comarcas que abraza su territo-
rio se remontan a los primitivos “tiempos de la historia
general de España”.
Antes de la invasión de los cartaginenses y de la llegada de los
romanos a España, había ya en la provincia de Teruel
pueblos y ciudades de origen griego, que establecidos desde
remotísimos tiempos en la costa oriental del mediterráneo, fueron penetrando
en el interior de la península y estableciendo nuevas poblaciones
o aliándose con los indígenas, bajo la iniciativa de Ampurias
y Sagunto.
En los primeros tiempos de la sangrienta lucha que
sostuvieron los cartagineses y romanos para asegurar-
se la conquista de España, fue la provincia de Teruel
el principal campo de batalla. Los romanos desde
Tarragona, y los cartagineses desde Cartagena, dispu-
tándonse con singular empeño el paso del Ebro. Enton-
ces aparecen por primera vez en la historia los nom-
bres de Castrum-album (Montalban), Laxta (Aliaga),.
Cartago-vetus (Cantavieja), y Osicerda, cuya corres-
pondencia con Mosqueruela no esta completamente
averiguada, ciudades todas fundadas o reedificadas
por Amilcar, con el propósito de establecer sobre la
cordillera del Idubeda una línea de defensa contra los
romanos, siempre que intentasen pasar el rio.
Los historiadores latinos nos han trasmitido la re-
lación de muchos combates librados dentro del terri-
torio de la provincia. El esforzado Amilcar perece
ahogado en el rio Martin, cerca de Montalban, des-
pués de una batalla sostenida con los helicónes, pue-
blo indígena de aquella comarca. Allí también es der-
rotado P. Cornolio Scipion por la caballería cartagine-
sa: su hermano Gueo Scipion toma y arrasa, no do-
jando piedra sobre piedra, la capital de los turboletas
Turba (Teruel), y vende sus habitantes como esclavos,
en venganza de la ruina de Sagunto: á los seis años
de gloriosas campañas perecen los dos Scipiones, el
uno en la batalla de Anitorgís (Alcañíz), no sobrevi-
viéndole el otro mas que veintinueve días; y mas tar-
de, el pretor Quinto Minucio Termo, derrota á Budar,
caudillo celtíbero, matando doce mil españoles cerca
de Teruel.
Con la invasión de los árabes empieza la historia
de Aragón propiamente dicha. Ya desde el reinado de
Alonso el Batallador aparece Aragón formando una

