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Es el Tajo el primer rio de Éspaña por la extensión de su curso (935 kilómetros); el tercero con respecto á la extensión superficial de su cuenca (14,124 kilómetros cuadrados), y el tercero también por el número de tributarios. ..Por la importancia de su curso, por su renombre, por las grandes utilidades que presta á la agricultura española, por las inmensas ventajas que puede ofrecer á la industria y al comercio na-■ cionales, merece seguramente una descripción detallada; pero el corto trayecto que recorre dentro de la provincia, nos obliga á resumir en pocas palabras las circunstancias mas notables de su curso.
El Tajo atraviesa la Península por su parte central, dividiéndola en dos mitades, algo mayor la del Norte que la del Sur. Tiene por tributarios á treinta rios importantes, otros tantos de órden inferior y multitud de arroyos que le enriquecen con sus respectivas corrientes. Crúzanle cerca de treinta puentes de piedra, varios de hierro colgantes y muchas barcas. Cerca ya de Lisboa, esto es, en el punto extremo de su curso, se divide en dos brazos, formando varias isle-tas y presentando la extensión de un grán golfo, puesto que llega su anchura por ciertos parajes á tres leguas. Vuelve despues á estrechar su cauce, que se reduce á un cuarto de legua, llega á la barra y los pasos que dificultan su paso, y acaba confundiéndose con el Océano Atlántico.
Ademas de los rios mencionados, surcan la provincia en todas direcciones otros muchos de importancia secundaria, cuyo curso no señalamos por no traspasar los’ límites señalados á esta coleccion de Crónicas. Hé aquí la lista completa de las corrientes fluviales que recorren la comarca que reseñamos:
Albaredos 6 Cantayieja.—Albentosa.—Adobas. — Alfambra.—Algas.-—Aguas.—Allepuz.—Arcos.—Bergantes.—Beceite.—Cabra.—Gabriel.’—Calanda ó Gua-dalopillo.—Camarena.-—Cascante.—Candé. — Celia.—-Cuervo.—-Ebron.’—Ejulbe.’—Fuentes de Baños.—Ga-11o.—Guadalaviar 6 Turia.—Guadalope. —Gudar.— Huerva.—Jiloca.—Jarque ó Mezquita.—Linares.—Las Parras. — Majo. —Martin. — Matarraña. —Mezquin.— Mijares.—Mira vete.—Monleon.—Mora.—Navarrete ó Pancrudo.—Prados.—Pitarque.—Biodeva.—Rioseco.-Rodeneche.–Royuela.—Rubielos.—Segura.—Tajo.— Torrijano.—Tramacastiel, — Utrillas. — Valadoche.— Valbona. —ValdecebroValdelina&es.
Tales son los rios que surcan el territorio de la provincia. Be la reseña que antecede, se deducirá fácilmente la importancia hidrográfica de Teruel, que aun parecerá mayor, si se tienen en cuenta las escelen tes condiciones de su suelo para la práctica de los pozos* artesianos. No há menester de ellos ciertamente, porque no hay monte ni llano donde no brote un rio, un arroyo ó una fuente.
CAPÍTULO II.
CONSTITUCION GEOLÓGICA DEÍ TERRITORIO.
Consideraciones generales.—Art. I. Terrenos neptúnicos.-§. I. Terrenos primitivos—Silurio.—§. II. Terrenos secundarios.—Trias. —Terreno Jurásico.—Terreno cretáceo.—§• HI. Terrenos terciarios.
—§. IV. Terrenos cuaternarios.-—Diluvial y aluvial ó moderno.™ Abt. II. Terruños plutónicos.—§. I. Formacion granítica.—§. II. Formacion porfídica,—§. III. Formacion díorítica.
La provincia dé Teruel debe considerarse como una, de las mas importantes de la Península bajo el punto-de vista geológico. Pocas hay que ofrezcan como ella la série casi completa de los terrenos de sedimento, desde el aluvial al silurio, ambos inclusiv-e, y el desarrollo de las formaciones. Ígneas ó plutónicas que tanto, han contribuido con su aparición á accidentar notablemente su territorio.
No escaseaban ciertamente los trabajos sobre la geología de la provincia, porque ya desde el siglo pasado, en que el naturalista inglés Bowles la visitó, consagrándola algunas páginas en una de sus obras, no han cesado las exploraciones científicas, dando por resultado indicaciones apreciables y memorias importantes; escritas por el sábio geógrafo Antillon, por los distinguidos geólogos Verneuil, Braun yMarcel de Serej, y por los ilustrados ingenieros españoles Maestre, Rodríguez y Martínez Alcibar.
Faltaba, sin embargo, un trabajo mas completo, un estudio mas metódico, una obra de conjunto que presentara con mayor detenimiento y con toda la amplitud cientíñca apetecible la constitución geológica del territorio de la provincia. Tal empresa ha sabido realizarla el Sr. D, Juan Vilanova, catedrático de la Universidad central. Será por tanto nuestra guia en el asunto que forma el objeto de este capítulo, su Memoria sobre la geología de la provincia de Teruel, en sus rela-Ciones con la agricultura de la misma; y al tomar-de ella lo mas conducente á nuestro propósito procuraremos, en cuanto nos sea dable, seguir el método^ con que desarrolla la geognosia de la provincia, adoptando igualmente la nomenclatura científica de que se vale’ para la descripción de los distintos terrenos (1).
Para proceder con método y claridad en la exposición dé la doctrina científica que forma la materia de este capítulo, hemos creído oportuno dividirlo en dos artículos correspondientes á las dos indicadas séries de terrenos; esto es, el primero en que se tratará de los terrenos de origen neptúnico, el segundo en que se describirán los de origen plutónico.
I.
TERRENOS NEPTÚNICOS.
La série de los terrenos neptúnicos se halla representada en esta provincia por todos los términos de la división generalmente admitida ; es á saber :
El Silurio, que corresponde á los terrenos llamados primitivos y de transición por unos, y primarios por otros.
(1) El Sr. Vilanova ha recorrido el territorio de la provincia, en todas direcciones y en distintas épocas. Resultado de sus observaciones científicas es la Memoria citada, cuyos manuscritos ha tenido la galantería de facilitarnos, autorizándonos para extractar cuanta consideremos conducente á nuestro objeto. El trabajo del Sr. Vilanova es el único en su género que existe sobre la provincia,y su adquisición ha sido para nosotros de inestimable precio. Reciba aquí el Sr. Vilanova, con nuestro cordial parabién, la expresión de nuestro agradecimiento.
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