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Tales son los rasgos mas notables que caracterizan el clima de cada una de las regiones, que pueden denominarse agrícolas, en que puede dividirse el territorio de la provincia. Réstanos solo para terminar esta materia, decir breves palabras sobre los vientos y lluvias. Faltan por completo los datos sobre este particu-.lar, porque la ciencia meteorológica, que apenas empieza á estudiarse en otras provincias, es enteramente desconocida en la de Teruel. Asi que habremos de limitarnos á’ esponer algunas rápidas indicaciones, fruto de la observación unas, resultado de deducciones otras. Provienen las lluvias, según la teoría de Babinet-, del enfriamiento en las altas regiones de ios vapores que flotan en la atmósfera. Dedúcese naturalmente de este principio que, según sea la dirección media de las montañas que encuentran en su curso las corrientes aéreas, así determinan las lluvias cuando la dirección de estas corrientes sea opuesta á la de las montañas. Por eso en lá región de Mora, Aliaga, Castellote, y en la de Valderrobres, llueve con los vientos del E.; en las cuencas del Jiloca y del Turia son muy comunes las lluvias con los del S. y SO. y no tanto con los del SE. En la región montañosa predominan las lluvias de otoño y primavera. En las estepas de Híjar y Ca-landa, y en las llanuras de Teruel y Campo de Visiedo, suplen hasta cierto punto los chubascos del estío la falta de lluvias prolongadas.

La sierra de San Justo, que forma la divisoria entre los rios Ebro y Guadalaviar, divide el territorio de la provincia en dos grandes regiones agronómicas, que difieren completamente en sus diversas clases de producción. La situada al N. de la sierra se conoce con el nombre de la tierra baja; la del S. que comprende los partidos de Albarracin, Calamocha, Teruel, Mora y Segura, es la mas elevada y montañosa. La diferencia de situación sobre el nivel del mar por una parte, y por otra los diversos accidentes topográficos de cada una de las zonas, son las condiciones que motivan la completa’ variación que se observa en los elementos de riqueza de estas dos comarcas. La diferéncia de altitud entre ambas regiones es bastante considerable, según lo testifican las observaciones ipsométricas. Hay en la primera parages bajos como la cuenca del Guadalope cuya altura no escede sobre el nivel del mar de 307 metros, al paso que en la segunda se encuentran valles y montañas, cuya altitud sobre el nivel del mar varia desde 936 á 2,000 metros. El Turia, frente á Teruel, está á 936 metros sobre dicho nivel; la sierra de San Justo, límite de ambas regiones, tiene una altitud de 1,458 metros; y el pico de Jabalambre, situado en la segunda región, se eleva á la considerable altura de 2,000 metros. De aquí la variedad de su climatología é hidrografía. De aquí que la potencia productora de la provincia de Teruel, no ceda en nada á la de las demás provincias mas favorecidas de la Península. En la región situada en el valle del Ebro sedesarrollan las plantas que son peculiares de los climas cálidos, como el olivo, la vid, y la morera. En la región del Guadalaviar y del Jiloca,. crecen casi todas las que son propias de los climas templados, y muchas de las que solo se ven en las regiones alpinas.

Como centros forestales dé la provincia, deben citarse los pueblos de Linares, Alcalá de la Selva, Mos-queruelay la célebre Palomita de Cantavieja; pero el punto culminante y principal centro de la producción forestal, se encuentra en la superficie que abraza el triángulo comprendido entre Frias, Fuente-García y Guadalaviar ó Villar del Cobo, donde prosperan admirablemente los pinos negral, albar y ródeno, el roble, el rebollo,-tejos, quejigos, el boj, el avellano, y otros árboles y arbustos importantes. Tanta es la riqueza de madera maderable de esta comarca, que á principios de este si’glo llegaron á subastarse en los términos de Frias, Griegos y Villar del Cobo hasta cien mil pinos para la marina. La famosa Muela de San Juan es tan abundante en finísimos pastos como en frondosos y colosales pinos de una altura’ verdaderamente sorprendente.

Entre las muchas producciones en que abunda la provincia de Teruel, figuran en primer término los cereales, en los valles y llanuras, los, pastos en las laderas y vertientes de las montañas, el arbolado en aquellos y en estas, pero mas especialmente en las últimas y en la parte desde donde empieza la región alpina. Es un hecho indudable que la provincia ofrece á las limítrofes una cantidad considerable de cereales despues de satisfecho su consumo ordinario. Como centros abundantes en granos deben señalarse las cuencas del Turia, del Celia, del Alfambra y del Jiloca, los Campos de Visiedo, y las vegas del Martin y del Guadalope. Y merecen especial mención como mas. productivas y ricas las llanuras de Alcañiz, de Alba-late y de Cálanda, cuyas estensas campiñas presentan una larga série de huertas y jardines, donde los cereales, olivos y frutales parece como que rivalizan en buena calidad y pródiga abundancia.

Para terminar esta breve reseña, debemos mencionar los principales centros de producción de varios artículos. El aceite constituye la principal riqueza de toda la estensa comarca conocida con el nombre de tierra baja, y comprende los partidos de Alcañiz, Aliaga, Híjar y Valderrobres. El cultivo de la morera, que en tiempos antiguos estuvo floreciente, se encuentra ahora muy descuidado, aunque no carece de importancia en los terrenos de Alcañiz y Albalate del Arzobispo. Cultívase el azafran enTorrijos, Caminreal, Fuentes-claras, el Poyo, Blesa, Muniesa y en algunos otros pueblos. Frutas esquisitas de todas especies se crian en Alcañiz, Calanaa, Albalate del Arzobispo, Híjar, Calaceite, la Fresneda, Villel, Pitarque y los pueblos de la ribera de Daroca. Las peras de Albarracin y las manzanas de Pitarque se consideran como una especialidad en su género. Ariño, Muniesa, Alloza, Alcaine y Aguaviva, sobresalen por la magnitud y gustoso sabor de sus melocotones, siendo Aguaviva donde se cogen los mejores. La producción de cáñamo., patatas y buenas hortalizas, es abundantísima ene! partido de Híjar, en las riberas del Jiloca, del Alfambra, y hoya de Teruel. Los centros de producción mas notables para la cosecha del vino son los partidos de Híjar y Castellote. Las plantas aromáticas y medicinales se encuentran en abundancia por todo el territorio de la provincia, especialmente en Jabalambre y en los áridos cabezos de Castellote.

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Capítulo Capítulo 4.- Clima y producciones, Primera Parte | publicado por admin el Sunday 25 October 2009 a las 16:41
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