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Deslindados ya los puntos dudosos de la geografía comparada de nuestra provincia, podemos penetrar con paso firme y seguro en la descripción de su territorio, tal como lo conocieron los romanos. Las grandes demarcaciones de territorio, señaladas quedan en el anterior capítulo. Allí dijimos que en su actual perímetro, la provincia de Teruel comprendia parte de las regiones llamadas Celtiberia, Ilergavonia y Edetania, cuya estension y límites quedaron también determinados. Réstanos, por consiguiente, hablar de los montes y rios que se estendian por aquellas comarcas, de los diversos pueblos que los habitaban, y de las poblaciones cuyos nombres nos han trasmitido los romanos.
Montes y rios.—Es frecuente la mención que hace Tito Livio de los montes Idúbedas, en cuyas faldas y laderas tenian los cartagineses sus principales plazas fortificadas, tales, como Acra-Leuce, Laxta y Car-tago-veius. Estos montes son los que forman la cordillera que se estiende, desde Murviedro, sierras de Espadan, Peñagolosa, Palomita, Herrera y San Martin hasta Moncayo, sirviendo de línea divisoria entre la Celtiberia que quedaba al Occidente, y la Ilergavonia y la Edetania que quedaban al Oriente. Los rios cuyos nombres latinos han llegado á nuestros dias eran los siguientes: Idúbeda (Mijares), desde el cual empezaba la Ilergavonia, llamada también Turullos, por tener alguna de sus fuentes en el pueblo llamado entonces Turulias (Torrijas) por los grandes prados que tiene para pasto del ganado vacuno; este rio se .pasaba en tiempo de los romanos por clos puentes, de los ouales aun se conservan los cimientos del uno á media hora de Onda, y el otro aun intacto llamado ahora la Ponseca, situado en la antigua calzada que iba desde Segorbe á Teruel.
Solo Ptolomeo hace mención del rio Pallantia (Turia), llamándolo tai vez así por pasar junto á Valencia. En tiempo de Festo Avieno se llamé Cams vius 6 rio Blanco, con cuyo nombre lo hallaron los árabes, y le llamaron Guadi-Albiar, que en lengua arábiga significa lo mismo que rio blanco. El nombre primitivo del Pallantia, ó Canus, fué Turia, derivado de Tur-iar, esto es, rio de Turba. Presúmese con bastante fundamento que el Bilao corresponde al rio Jiloca ó Celia, por mas que Romey encuentre en Balia su nombre’ antiguo.
Antiguos habitantes.—Estendíanse los belicosos lusones desde el Huerva y Aliaga hasta Albarracin y Celia, y solo tocaban con los manantiales del Tajo por su parte oriental, si bien algunos han creído que se circunscribían únicamente á las fuentes del mencionado rio. La Lusonia era una de las grandes regiones que componían la confederación celtíbera, y abrazaba su territorio desde el occidente de Belchite hasta Albarracin, quedando comprendidas en ella las comarcas de Calanda, Daroca, Aliaga, Montalban, y acaso Teruel. Marcial ha elogiado en sus versos la destreza y tino délos Silaos (los del Jiloca) en tirar las flechas. La capital de los lusones estuvo donde ahora está el lugar de Lechon, en la estensa llanura que hoy se llama Campo de Romanos. En esta misma comarca, aunque algo mas próximos al nacimiento del Huerva, vivían los voloianos,- cuya capital, según Masdeu, fué Villa-dolce, que corresponde alpueblo de Vi|ladoz.’De los lobetanos solo menciona Ptolomeo un pueblo que llama Lobetum, que algunos han creído podría estar en las inmediaciones de Albarracin, y que Cortés asegura que estuvo en Cuenca, en cuyo caso ya se comprende que los lobetanos no deben incluirse entre los habitadores de la provincia.
En pos de los lusones venían los turbitanos que dominaban la comarca que se estiende desde los montes de Albarracin hasta mas allá de Olba, y acaso hasta Vivel, al pié de la cuesta del Ragudo, donde empezaba el territorio de los saguntinos. Colígese de las narraciones de Tito Livio y de Apiano, que los saguntinos habian ido dilatando sus límites hasta entrarse én el territorio de los turbitanos, siguiendo él curso del rio Idubeda (Mijares), donde establecieron sus colonias de Mslida, Artana y Bepelaco. Esta usurpación fué el origen de la enemistad entre los dos pueblos, causa de las sangrientas querellas que sostuvieron durante^mu-chos años, y que ocasionaron en definitiva la ruina de Turba y de Sagunto, (Teruel y Murviedro). Siguiendo la varia suerte de sus poderosos aliados, cuando vencieron los cartagineses cayó Sagunto bajo las armas de Aníbal, y cayó Turba destruida por los Esci-piones, cuando la victoria se declaró por los romanos.
No aparece tan bien deslindada la situación de los helicones ó veliones, de los yarsenses y de los beribra-ces. Probablemente los primeros no estuvieron enclavados en el territorio de la provincia, ó si lo estaban fué en pequeñísima parte. El nombre de aquellos belicosos celtíberos ha llegado hasta nosotros, por la batalla que dieron junto á Montalban á los cartagineses , y en la cual pereció Amiicar, ya fuese en la refriega, ya ahogándose al pasar el rio Martin. De ios yarsenses ó lar-nenses, que nombra Plinio entre los pueblos estipendiarios del convento jurídico de Zaragoza, puede deducirse que tomarían su nombre de la ciudad de Arse, situada al parecer en donde ahora se levanta la villa, de Híjar. Y en cuanto á la vagarosa nación de los be-ribracos ó beribraces que menciona el poeta geógrafo Festo A’vieno (1), no es difícil adivinar cuál fué la comarca que habitaron, por la pintura que hace de su carácter moral, de su género de vida y de la situación que ocupaban. Gentes feroces que vivían como fieras en lo mas intrincado de ásperas montañas pobladas de árboles, conduciendo siempre sus ganados y alimentándose de queso y leche, ¿cuáles podrían ser sino los rudos moradores de Peñagolosa, Morella, Fortane-te, Mosqueruela y Linarés.
Pueblos y cwdades.—Las poblaciones mas antiguas de la provincia eran Turba, Castrum-aUum , Laxta, situadas en la Celtiberia; Oricerda y Arse, en la Edetania; Cartago-vetus, en la Ilergavonia, y todas de origen hebreo, fenicio, cartaginés ó griego. Cortés ha demostrado que Turba corresponde á Teruel, fundándose en que Turba-op<pid,um en el idioma latino es lo mismo que Turba-lium en dioma griego , significando esta palabra él pueblo Turba, como que se compone de este nombre y del griego Leos, que quiére decir pue-
(I) Orffl marítima, vers. 459-533.
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