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tenían fácil salida en los mercados de Catrina y de Valencia, Tan de antiguo procedía la fabricación de panos en aquellos pueblos, que ya en el año 1200, poco posterior á la conquista de Albarracin, se hallaba arraiga la pelairía, como lo acreditan las Ordenanzas que formó D. Fernando Ruiz de Azagra, sobre el obraje y tinte de los piños. Podrá juzgarse del vuelo que habia tomado esta clase de industria, sabiendo que solo los telares de Rubielos de Mora consumían anualmente, á mediados del siglo xvn, cuarenta mil arrobas de lana para la fabricación de los cordellares.

Fué Teruel en los últimos tiempos de la Edad media una de las poblaciones mas importantes de Aragón bajo el aspecto industrial, porque además de sus fábricas de paños, se sabe que sus habitantes se dedicaban al curtido de pieles, á la cuchillería y á la alfarería. Formaban allí los curtidores y zurradores un gremio considerable, y el xiv tenían ya algunas Ordenanzas para su régimen, como lo atestiguan los Fueros de su Comunidad. Los artífices de instrumentos de corte se hicieron famosos por los cuchillos, dagas y puñales que labraban, de cuyo arte no queda ya ningún vestigio. La loza fina de Teruel, tan celebrada á fines del siglo xv, tampoco se fabrica, limitándodose los alfareros de hoy á la fabricación de la ordinaria.

No se busquen pues en la provincia de Teruel los adelantos de la industria y del comercio, ni los goces refinados de la civilización moderna. Pureza de costumbres, franca hospitalidad mezclada con algo de rudeza, pueblos esencialmente agrícolas que piensan y viven como se pensaba y vivía en los últimos tiempos de la Edad media, cuyo traje y cuyo lenguaje son casi los mismos que se usaban en el siglo xvi, tal cual ciudad con cierto tinte de cultura como Teruel, Alcañiz y Albarracin, eso sí encontrará el viajero. Y hallará también recuerdos de pasada grandeza, relaciones de hazañas portentosas, rasgos heróicos de valor, de abnegación y de acendrado patriotismo. El suelo de Aragón es un inmenso osario. No hay eminencia donde no se haya levantado un castillo; no hay llanura que no haya servido de campo de batalla, ni rio que no haya arrastrado insepultos cadáveres al mar, ni piedra que no haya sido salpicada con sangre. Nuestros progenitores vivieron en continuo batallar. Vigorosos, valientes, activos, incitables, necesitaban para vivir el movimiento, el peligro, la agitación de los combates. Por sus tradiciones, por su quebrado terreno, por su cielo nebuloso, por lo agreste de sus perspectivas, por el carácter de sus habitantes, no habrá tal vez en Europa ningún país que tanta semejanza tenga con la antigua Escocia. Pero Aragón no ha tenido todavía su Walter Scott que describa las bellezas de su suelo y cante las hazañas de sus hijos.

Asentada sobre una meseta ó altura de bastante elevación, en la carretera de Zaragoza á Valencia, y á la izquierda del rio Guadalaviar, se halla la capital, Teruel, cuyos antiguos muros, en parte desmoronados, atestiguan su respetable antigüedad. Vista por fuera, admira por su posicion soberbia, y por la majestad de sus altas y moriscas torres, levantadas sobre arcos que por su pié abren paso á la calle con pintoresca osa-

día. Descuella entre todas por su atrevida construcción, y los bellos arabescos que la adornan, la de San Martin, que Pierres Bedel dejó como suspensa en el espacio para restaurar sus cimientos, tal vez cansados de sostener tan ¿pesada mole. No tan bella parece la ciudad en su interior; antes bien producen una impresión desagradable lo empinado de sus cuestas, lo tortuoso de sus lóbregas calles, y el mezquino y ruinoso aspecto de sus edificios, entre ios cuales descuellan por su solidez y grandes preparaciones, ya que no por su artística belleza, la Gasa dé la Comunidad y el Seminario. La distribución interior de las casas es antigua y de poco gusto, ofreciendo en su exterior un aspecto poco ventajoso y sin ningún órden arquitectónico. Sin embargo, en los últimos años se han mejorado algunos notablemente, construyéndose varias y rectificándose otras según el gusto moderno. Las plazas son catorce, siendo las principales la Mayor ó del Mercado, y la de San Juan. En la primera están las principales tiendas de comercio, y fuera de los soportales el abundante mercado/le artículos de consumo de todas clases, y diferentes puestos de verdura que allí llaman paradas; en la de San Juan, el ex~convento de dominicos que ahora ocupan las oficinas de Hacienda, el Hospital general con su iglesia, y la casa de los barones de Escriche, cuyos dueños aun se honran con el ilustre apellido de los Sánchez Muñoz.

Sobresalen las ig-lesias de Teruel, mas por los recuerdos históricos que escitan, que por su construcción arquitectónica. Son las mas antiguas la catedral, la de San Pedro, la de Santiago y la de San Salvador. Fué la catedral simple parroquia, hasta que en 1428 se erigió en colegiata, hallándose en Teruel el arzobispo de Zaragoza D. Alonso Arguello, y el rey don Alonso V celebrando Córtes con los aragoneses, elevándose á Catedral á petición de Felipe II y por bula espedida por Gregorio XIII en 20 de julio de 1577, reiterada por Sisto V ea 5 de octubre de 1587, y confirmada por otra de Clemente VIII, Consta de tres naves paralelas con un crucero, sobre el cual descansa un cimborrio de dos cuerpos de estilo gótico. Escasos son los adornos, del templo y muy regular el techo de las naves laterales. Nada revela allí la grandiosidad de una catedral, sino es el altar mayor, cuya arquitectura es de estilo medio ó plateresco, y cuyas esculturas pertenecen á la escuela florentina del tiempo de Miguel Angel.

Colocados en los diferentes cuerpos del altar mayor, se ven doce tableros que representan asuntos de la vida y pasión de Jesucristo, con figuras casi totalmente renovadas. Este notable trabajo estatuario en madera es obra de Joli, inteligente y laborioso artista, á cuyo cincel se debe también el altar mayor dé la iglesia de San Pedro. Los inteligentes en bellas artes hablan con encomio de un magnífico cuadro que hay á la derecha del crucero, que representa las once mil vírgenes, firmado por D. Antonio Bisquert. Este eminente artista era valenciano: se estableció en Teruel en 1620, y murió en 1646. En el retablo de la capilla de los Santos Reyes hay otro cuadro de la Epifanía, copia del de Rubens, ejecutado por Francisco Gimenez, de Tarazona. Atribúyese la muerte de Bisquert

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Capítulo Capítulo 5.- Geografía política | publicado por admin el Sunday 25 October 2009 a las 16:40
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