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muros y torres de Teruel, sus magníficas puertas de grandes sillares, los algibes de la plaza, y el derruido alcázar son restos de la dominación romana; pero esto no es mas que una mera conjetura que no se apoya en ninguna. lápida antigua, ni documento posterior que recogiera, aunque desfiguradas, las memorias de la tradición. En cuanto á los algibes, se sabe la fecha precisa de su construcción (1).

Mas allá de donde estaba la puerta de Zaragoza, subsiste aun la que la tradición ha llamado de la traición. Por ella-penetraron, llevándolo todo á sangre y fuego, las tropas de Pedro I de Castilla, durante la guerra de los nueve años. No faltó denuedo á. los de Teruel para defender sus hogares. Nueve dias sostuvieron las embestidas de ios ballesteros castellanos, y la ruina y mortandad que producían las enormes piedras que lanzaban desde fuera las bómbardas. Rindióse Teruel «el dia negro de Santa Cruz (1365), á medio dia, miércoles, por tracto malo et falso» (2). Junto á la puerta de la traición se levantan los esbeltos arcos del famoso acueducto que construyó Bedel (3) para surtir de aguas á la poblacion, y al otro lado del barranco se ve el estenso llano de San Cristóbal, donde ahora está la plaza de toros, y donde antes estuvo el fonsal ó. cementerio de los judíos (4).

Hay entre la puerta de Zaragoza y de la traición, ‘ entre el arrabal y los muros, una pequeña planicie, en la cual tuvo lugar un auto de fé el año 1486. Allí fueron quemados, por heréticos ó judaizados, nueve vecinos de Teruel, siete hombres y dos mujeres. Desplegóse fúnebre é inusitada pompa para elemento espectáculo. Escoltados por mucha gente armada de á pié y de á caballo, llevaron á los presos por la Carrera de la Cárcel, desde las casas llamadas del Arzobispo, hasta la plaza del Mercado, en la cual se habian erigido dos cadalsos.. Subieron al uno el inquisidor y sus ministros con sus trajes negros; en el otro subieron las des-

(1)    Año 13^5.-~«En este año el Si’. Castellan de Ampos ta comenzó los algibes de la plaza… et despues dia domingo é, 30 dias de octubre, faciendo bí una almoneda de doña Joana de Alcañiz, sumióse la cubierta del uno con 24 bornes et 4 mullieres, y no escapó mas de uno.» Así dice un manuscrito conservado en la biblioteca de la Academia de la Historia, Goleccion del padre Traggia, tomo xrx, titulado: «Libro que trata de la fundación de Teruel y las cosas memorables y señaladas que dende entonces han acaescído.» Este libro lo copió el padre Traggia, {i fines del siglo pasadí», en la librería del convento de Santo Domingo de Teruel. Estaba casi completo, puesto que solo faltaba una hoja comprensiva de los años 1525,26, &T y principios del año 1528. El manuscrito que vió el padre Traggia en Teruel, debió ser copia del Libro de tos anales, que aun se conserva en el archivo del ayuntamiento; pero sin duda la copia conservada en el convento de Santo Domingo debió sacarse antes de que se perdieran las hojas que ahora faltan al original, que está mucho mas incompleto que la copia.

(2)    Manuscrito del padre Traggia.

(3)    En una Memoria que se conserva en el archivo municipal de Teruel, se lee que ei aSo 1531 empezó á fabricar el insigne arquitecto Fierres Bedel la esceiente obra de los Arcos, la cual se hizo para conducir el – agua de una fuente que dista media legua de la ciudad, para el abasto de ella. Fué preciso taladrar un monte de piedra picada, para que en dicho trecho repose el agua; coronando esta obra al remate de ella, para pasar un valle, con ocho arcos de tanta altura y maravilloso primor, que se tiene por obra de las metí admirables de España. Tiene cada arco de concavidad 94 palmos geométricos, y costó mas de cincuenta mil escudos,

(4)    De este fonsal 6 cementerio habla el manuscrito del padre Traggia; y debia estar situado en el camino llamado de las Estaciones, donde no hace muchos años se encontraron restos de sepulturas antiguas.
graciadas víctimas de la intolerancia y del fanatismo religioso, con sambenitos amarillos y mitras negras. Despues de una arenga ú homilía que les dirigió el inquisidor, leyóse á cada uno de los presos su proceso y deposición de testimonios. Clamando {misericordia! que no debían hallar sino ante el Dios en cuyo nombre los condenaban, fueron llevados á las hogueras que se habian encendido fuera de la puerta de Zaragoza, «en do la era de Pero Pancha» (1). Era piedad ver una cosa tan nueva, dice con ingénua conmiseración el cronista, testigo presencial del suceso.

No por olvido, sino por considerarlas de importancia secundaria, hemos dejado paralo último las Casas Consistoriales, la Sala Capitular y la Casa de la, Comunidad. Las primeras, cuya fachada da á la plaza de la Catedral, se encuentran en un estado ruinoso. Pronto tal vez la piqueta del albañil convertirá en escombros este antiquísimo edificio que fué casa solariega del ilustre D. Francés de Aranda, cuya imperecedera memoria vive en los anales de Aragón y vivirá eternamente bendecida por los pobres de Teruel. En la Sala Capitular, llamada así por ser el local destinado para celebrar sus reuniones el Capítulo general, se conserva, colocada en una urna, la cabeza auténtica y embalsamada de D. _,Gil Sánchez Muñoz, electo Papa el 10 de junio de 1423 por los cardenales de la obediencia de Benedicto XIII (2). Renunció tan alta dignidad por la paz de la Iglesia, cuya determinación participó al ayuntamiento y capitulares en 26 de julio de 1429. En ambos costados de la sala se ven los retratos de Pedro IV, de Alonso II, y del citado Sánchez Muñoz. La Casa de la Comunidad, construida en el siglo décimo-sesto, es de una solidez poco común. Su fachada que da á la plaza de la Marquesa, es toda de piedra labrada; su pórtico se compone de un intercolumnio corintio, y termina el frontispicio con una galería de arcos semicirculares apoyados sobre columnas dóricas.

Los únicos establecimientos literarios son el Instituto de segunda enseñanza, la Escuela normal, y el Seminario conciliar. Tiene teatro, plaza de toros, y dos casinos. Fáltanle paseos, porque no merece el nombre de tal el llamado Ovalo, falto de ñores y arbolado, y con mezquinos poyos ó bancos de ladrillo. Actualmente no se publica otro periódico que La Concordia; pero- desde el año 1840 se han publicado los siguien-

(1)    Llamábanse los quemados Jaime Martínez Santanget, mayor; Francisco Trístan, mayor; Francés de Puigmija; Diego de Toledo; Pero Pomar, mayor; Jaime Pomar, su hermano; el notario Joan Sánchez Dexarch (a) Royo; la mujer de Antón Royz y la mujer de Gil Garcian; y fueron también quemadas en estatua la mujer de Ferrando Ram y la de Gil de Gonzalvo Roiz. Algunos meses antes, el SO de agosto de. 1485, habian sido también quemados en la plaza del Mercado Berenguer Ram; Gonzalvo Royz, mayor; su hijo Gil d® Gil Royz y Violante de Santangel, su mujer. La mayor parte pertenecían á las familias mas distinguidas de Teruel, especialmente la de los Santangel, que era una de las mas poderosas y opulentas. Los bienes de todos fueron confiscados, y sus hijos declarados inhábiles hasta la segunda generación. La saña de los inquisidores se vengó tan bárbaramente déla resistencia que opusieron aquellas familias á que se estableciera la Inquisición en Teruel.

(2)    La cabeza de D. Gil Sánchez Muñoz está tan bien conservada, que no le falta nada de la cara ni de su parte superior; y lo que es aun mas sorprendente, conserva bastante abultado el rostro, en el cual se perfila todavía el pelo de la barba. Diríase que hace pocos meses que espiró, siendo así que han transcurrido mas de cuatro siglos, puesto que murió én 1447.

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Capítulo Capítulo 6.- Poblaciones principales, Primera Parte | publicado por admin el Sunday 25 October 2009 a las 16:40
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