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tes: El Centinela, de Aragón, El Constitucional, El Avisador, El Teruelano, El Turia, La Voluntad y El Organo dé Móstoles (1).
Teruel lia sido patria de D. Gil y D. Antonio Sánchez Muñoz, citados anteriormente, de D. Francés de A randa; de fray Gerónimo de Rípalda; de Juan Yagüe, autor del poema sobre Los Amantes; de D. Juan Martínez Salafranca, fundador del Diario de los literatos, que fué el primer periódico que se publicó en España; de D. Domingo Bengoechea; de D. Joaquín Arascot, barón de Valdeciervos que escribió la Vida y hechos de D. Francés de Aranda y de D. Miguel Gerónimo de Castellot, Justicia mayor de Aragón en 1655 (2).
Alcañíz.
En la parte baja y oriental del antiguo reino de Aragón, á cuatro leguas de la frontera catalana, y en medio de feraces tierras y frondosos olivares, se encuentra la ciudad de Alcañiz, á la que bien puede darse el nombre de capital del bajo Aragón. El rio Guadalope, que en su parte derecha lame sus antiguas y desmoronadas murallas, fertiliza su hermosa vega, manteniendo una poblacion de mas de 7,000 habitantes. Bella es la.perspectiva que presenta la ciudad, mirada desde una colina inmediata. No es estenso el horizonte que desde allá se descubre; pero sí suficiente para recrear y satisfacer el gusto de quien lo contemple. El raudo rio que va serpeando debajo déla colina, despues de haber dado vuelta á la ciudad de Mediodía á Norte, promediando desde aquí la distancia y ausentándose rápidamente por entre los cercanos montes del uno y otro lado; el risueño paisaje que se prolonga hácia el Occidente decorado con fértilísimas huertas y pintorescas ermitas en las alturas de las próximas montañas, y el claro oscuro que á la caida del sol presenta todo el conjunto, dan seguramente gran interés á la animación de este bello cuadro de la naturaleza y del arte.
Pero todavía es mas variado y completo el que ofrece desde Mediodía á Poniente, visto y examinado desde la misma ciudad. Cruza por debajo del castillo un paseo que la une al arrabal, formando al mismo tiempo, un ángulo saliente y de bastante elevación para dominar perfectamente una grande estension de terreno. En primer término aparece^una campiña de tres leguas de largo por una de ancho, en que campean majestuosos los olivos y toda clase de árboles frutales, alternando con grata variedad y bello colorido toda clase de cereales y hortalizas. Descúbrese luego el precioso estanque de mas de una legua de circunferencia, en que se crian tantas aves y tan sabrosas anguilas; las tierras de labor, que no tienen riego artificial; algunos pueblos inmediatos de no escaso vecindario;
(1) El Centinela de Aragón, y El Huracan, que se publicaba al mismo tiempo en Madrid, son los dos primeros periódicos que han defendido en España las ideas democráticas. Antagonista de El Centinela fué El Constitucional, que defendió Jas doctrinas progresistas; ambos se publicaron desde 1840 á 1843. Los demás fueron literarios y de avisos, escepto El Organo, que era satírico.
(2) Anticipamos en esta primera parte de la Crónica La simple mención de los hombres mas notables de cada poblacion importante, dejando para la parte segunda las biografías de los hijos de la provincia que alcanzaron mayor renombre, mas lejos, los montes Iduiedas de los romanos; y en último término y como en lontananza, el célebre collado de D. Blasco y el Palomita de Cantavieja, distante doce leguas de la ciudad.
La parte oriental contrasta notablemente con las anteriores por su agreste y descarnado aspecto, dándoles por lo mismo mayor importanciay valor. El riego no fertiliza ya sus numerosos valles, y los cerros y oteros que hacen monótona su vista, no ofrecen mas que peñascos desgajados de sus bancos horizontales, y detenidos por las piedras y tierras de aluvión. Diríase que toda esta comarca ha sufrido en su forma terribles sacudimientos y trastornos, cuya época no es fácil determinar (1).
No desdicen ciertamente de los contornos pintorescos de Alcañiz, los artísticos primares que dentro de su recinto guarda. faLa piedad religiosa y el fastuoso boato de los comendadores de Calatrava, contribuyeron á embellecer sus plazas y sus calles, aquella con sus templos y conventos, los otros con sus góticas moradas cuyos escudos de armas aun se ostentan en las grandes casas de Ardid, de Franco, de Ram, de Blasco, de Lafiguera, de Andilla, de Salillas y Montañés. Yénse por do quiera delicadas molduras en las fachadas, y afiligranados arabescos en las ventanas, que hermosean á veces ligeras columnitas. Al recorrer las calles de Alcañiz, y contemplar tantos brillantes vestigios del siglo xv, compréndese bien que, émula de Teruel, haya querido disputarle la capitalidad en nuestros dias. Merecedora de ella es ciertamente por su crecido vecindario, por sus monumentales edificios, por la belleza de su campiña, por la fertilidad de su comarca, y tuviérala sin duda, si posicion mas céntrica ocupara.
Menos rica que aquella en iglesias y conventos, tiene Alcañiz en cambio la magnífica Colegiata de Santa María, cuya primitiva belleza gótica desfiguró en 1736 el arquitecto D. Miguel Aguas, no por falta de gusto ni por desconocimiento del arte, sino tal vez con el deliberado propósito de darle mas unidad y concierto. Pero si la restauración le quitó algo de su nativa hermosura, sí hizo desaparecer el riquísimo retablo de crestería que adornaba el áspice cercado de columnata, si destruyó los haces de columnas que formando robustos pilares sustentaban la nave principal, si no dejó ni vestigios siquiera de los primorosos encajes, doseletes y guirnaldas que adornaban losarqui-voltos de las magníficas puertas, todavía sorprende á los viajeros por su grandeza y magnificencia. Soberbio aspecto presenta la Colé gi a*ta por su parte exterior. Sembrada de graciosas y laboreadas ventanas, elévase la fachada en irre guiares curvas entre dos altas y graciosas torres; pilastras dóricas y corintias dividen sus dos cuerpos, y un arco colosal cobíjala portada dividida en tres cuerpos á manera de retablo, cuajada de columnas salomónicas y de barrocos caprichos;
(1) Nuestro buen amigo el presbítero D. Nicolás Sancho publicó en 1860 la Descripción histórica, artística, detallada y circunstanciada de la ciudad de Alcañiz y su* afueras que hemos tenido á la vista para la redacción de la parte de Alcañiz, copiando íntegros algunos de sus párrafos. En el abultado volúmen que ha escrito el Sr. Sancho, se encuentra reunido ío mas selecto de cuanto se ha escrito sóbrela poblacion eitada. Sensible es ciertamente que no se haya hecho un trabajo análogo sobre la historia de Teruel.
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