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llegando en esta disposición á Samper de Calanda. Recobrados allí, del susto, tornó Suchet con ellos la vuelta de Zaragoza, restituyéndose á su recinto él 7 dé junio. Censúrase al general Blake por no haber seguido la pista al enemigo, al cual pudiera habe r aniquilado por completo,* pero los entendidos en el arte de la guerra le disculpan, alegando la gran inferioridad de su caballería, y lo poco numeroso de su infantería, compuesta en su mayor parte de reclutas que comprometieron al principio el éxito de la batalla. Tal fué la gloriosa jornada de Alcañiz que Jovellanos recordaba con entusiasmo á los asturianos en su célebre himno patriótico. No pudo el general Blake aprovecharse de su victoria, porque ai poco tiempo padeció un gran descalabro en Belchite, con lo cual no se atrevió’ya á luchar con los franceses, dejándoles abandonado el reino de Aragón, y retirándose á su cuartel general de Orihuela (Murcia).
Pocos dias despues de la batalla de Alcañiz, en 23 de mayo (1809) se restableció en Teruel la Junta Suprema de Aragón, permaneciendo- allí hasta últimos de diciembre del mismo año, y de donde salió para refugiarse en las provincias vecinas, á causa de la llegada de Suchet que entró en la ciudad sin que se le opusiera resistencia. Era la primera vez que los franceses pisaban su territorio. El 7 de marzo de 1810 consiguió penetrar en ella el general D. Pedro Villacampa, obligando al coronel Plique á encerrarse con la guarnición en el Seminario que los franceses habían fortificado. También logró sorprender en la venta de Malamadera un convoy de los enemigos , procedente de Daroca, apoderándose de 4 cañones, 200 hombres y muchas municiones. La nueva llegada de Suchet obligó á Villacampa á retirarse, salvándose así los que estaban encerrados en el Seminario. En setiembre del mismo año llegó á Teruel D. José María Carvajal, nombrado gobernador de Aragón por la regencia de Cádiz, Ocupado estaba en organizar la administración civil y militar, y ya tenia establecidas las oficinas cuando llegaron los franceses el 30 de octubre. Carvajal tuvo que evacuar la poblacion, y salió con dirección á Valencia; pero alcanzada su retaguardia mas allá de la quebrada de Albentosa, perdió 6 cañones, varios caballos y carros de municiones.
Estuvo Aragón completamente dominado por las tropas francesas durante los años lSil y 1812, teniendo guarniciones en las principales ciudades, y sin otros adversarios que Obispo y Villacampa, que les hostigaban de continuo con sus guerrillas. En 1813 sufrieron las tropas españolas notables descalabros, pues fueron derrotados el general Arispe en la aldea de Rogia y él duque del Parque en Carcagente. Envalentonado Suchet con sus ventajas, iba á tomar de nuevo la ofensiva, cuando supo el resultado de la batalla de Vitoria, tan fatal para los franceses. Evacuó entonces la ciudad de Valencia, y se retiró sosegadamente al Aragón, dejando al mismo tiempo guarniciones en Denia, Murviedro y Peñíscola, recogiendo en su retirada la brigada italiana que guarnecía á Teruel y Alcañiz, juntándose con Massena, y acuartelándose en Gan-desa.
La historia de la provincia durante el período de la última guerra civil es sumamente importante, y no cabe su narración en los reducidos límites á que forzosamente tenemos que reducirnos. Fué su territorio la base principal de operaciones de las tropas carlistas en toda la parte oriental de España, y donde tuvieron sus almacenes, sus arsenales, sus principales fortalezas. Los facciosos establecieron su centro militar en Morella y Cantavieja, y á su alrededor’giraban entre Gandesa y Alcañiz, Montalban y Teruel, Segorbe, Castellón y Peñíscola, apoyándose además en los puntos militares de Castellote, Aliaga, Segura, Linares, Alcalá de la Selva y Manzanera, que tenian bien fortificados y con buenas guarniciones. De la provincia de Teruel salieron los mas atrevidos guerrilleros carlistas: Carnicer, de Alcañiz; Quilez, de Samper; Cabañero, de Urrea de Gaen; Herrero el Organista, de Teruel; el Peinado, de Manzanera; Bosque, de Calanda; el Royo, de Nogueruelas; los Mareos, de Bello, y Marconel, de Albarracin. Allí también se organizaron las espediciones que amenazaban á Zaragoza, Gandesa, Alcañiz, Luce-na, Castellón, Valencia y Requena.
La facción llegó á ser tan numerosa en aquellas comarcas, especialmente desde 1836, que llegó casi á impedir el camino militar délas divisiones constitucionales desde Teruel á Alcañiz, y mas de una vez interrumpió las comunicaciones entre Valencia y Zaragoza. Las tres cuartas partes de los pueblos de la provincia obedecían á las autoridades carlistas, que tenian su centro administrativo en Cantavieja, desde donde recaudaban los impuestos y donde tenian inmensos almacenes de víveres y’grandes depósitos de armas. En todos los pueblos penetraban cuando se les antojaba, •escepto en Alcañiz, Teruel, Mora, Montalban, Alcorisa, y algunos otros de menos importancia que hubo necesidad de fortificar y cubrir con respetables guarniciones. Tan pujante llegó á estar la facción en el territorio de la provincia, que el gobierno liberal se vió obligado á crear el llamado ejército del centro, cuya mayor parte anduvo de continuo por ella, ya para atacar á los carlistas en sus guaridas, ya para proteger lasplazas de Zaragoza, Alcañiz, Teruel, Castellón y Valencia, constantemente amenazadas. Allí se libraron numerosas acciones de guerra, y se sostuvieron sitios prolongados. Allí hizo el rudo, aprendizage de la guerra, Cabrera, que en menos de cuatro años se elevó #desde simple guerrillero á.general, desde estudiante de teología á conde de Morella. Allí, finalmente, combatieron los mejores jefes del ejército constitucional, los brigadieres Linares-Bu-tron y Concha, y los generales Nogueras, Valdés, San1 Miguel, Borso, Espartero, Oráa, Buerens, Ayerbe,Leon, Zurbano y O’Donnell.
En la imposibilidad de abarcar todos los sucesos ocurridos en el territorio de la provincia durante aquella época desastrosa, creemos oportuno reducirlos á la forma concisa de efemérides, narrando únicamente los hechos mas culminantes, tales como la sorpresa y fusilamientos de los nacionales de Rubielos de Mora,’ la acción de Bañon, la torna de Cantavieja por el general San Miguel, la espedicion del Pretendiente en
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