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	<title>Crónica General de España (1866): Provincia de Teruel &#187; Capítulo 2.- Desde la invasión de los godos hasta la conquista de Alcañiz por D. Alonso el Batallador</title>
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		<title>Página 68</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:30:39 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Capítulo 2.- Desde la invasión de los godos hasta la conquista de Alcañiz por D. Alonso el Batallador]]></category>
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<p>cioa agarena. En los vastos planes de su padre Muza, entraban la conquista de las Gallas, de la Alemania y del imperio de Oriente; y aunque pareció revivir esta concepción grandiosa en la mente de Abd-del-Raman, el vencido en la batalla de Poitiers, tal vez. solo pudieron realizarla los dos héroes de la conquista. La emulación de Tarek y Muza que fué causa de los progresos de sus armas, fué precisamente la que detuvo el ímpetu de la invasión árabe en el momento en que iban á atravesar los Pirineos.</p>
<p>III.</p>
<p>Juzgamos inoportuno ampliar estos preliminares sobre los primeros pasos de los árabes en el territorio español, preliminares que hemos creido indispensables para la cabal inteligencia de los hechos posteriores. Poco ó casi nada sabemos de lo qué pasé en el territorio de la provincia de Teruel durante siglo y medio despues de la invasión agarena. Lo único que cabe asegurar con certeza es, que la poblacion romano-goda se avino fácilmente á la dominación árabe, á escep-cion de algunos que por tener un carácter mas independiente ó creencias mas fervorosas, se acogerían al sagrado del naciente reino de Astúrias. En los últimos años del siglo ix aparecen por primera vez en la historia los nombres de dos ciudades árabes, AlhmUh y Aben Racin; la primera para presenciar una sangrienta asechanza en 866, y la segunda para servir de •origen al célebre señorío de Albarracin, dependiente de los emires de Valencia hasta 1165, en que súbitamente se presenta bajo el dominio de los belicosos Azagras.</p>
<p>El érden cronélogico exige que empecemos por Alcañiz, y sigamos narrando los sucesos acaecidos hasta su conquista y, la de Teruel, dejando .para el capítulo siguiente la historia, en estremo variada é interesante, del señorío de Albarracin. Corría el año 864, cuando el célebre rebelde Aben-Hafsun, que se habia confederado con los cristianos de Ainsa, Benasque y Be-nabarre, llegé con sus algaradas ó correrías hasta la comarca de Alcañiz, impetuoso como los ríos que bajan de aquellos montes, asolando los pueblos de la tierra&#8217; baja que no quisieron rendirle vasallage. Antes que la rebelión tomara mayor incremento, decidid Muhamad, califa de Córdoba, atajarla y escarmentar á los sublevados, reuniendo un poderoso ejército en Toledo, y mandando que acudiese al Ebro toda la gente de armas de Murcia y Valencia, acaudillada por su nieto Zeid-Ben-Casim, cuyos movimientos debía pro-tejer el mismo Muhamad con el ejército de Toledo.</p>
<p>Reconoció Hafsun su impotencia para vencer con la fuerza, y apeló á la astucia, en vez de aprestarse para la defensa ó de resignarse á la sumisión. Escribió rendidamente al califa, tomando cielo y tierra por testigos de que cuanto hábiahecho era solo un ardid para desconcertar á los enemigos del Alcorán, y poder arrollarlos fácilm&#8217;ente: protestó que si el califa le aprontaba el- auxilio de las gentes de Valencia y Murcia, que marchaban contra él, podría sorprender á ios cristianos que moraban al Oriente del Segre, y avasallarlos al primer avance. Tantas fueron sus promesas, y tales sus visos de sinceridad, que el califa se dejó engañar ofreció á Hafsun el gobierno de Huesca si cumplía lo ofrecido, y encargando á Zeid-Ben-Casim que se pusiese de acuerdo con Hafsun, tomó de regreso el camino de Córdoba.- Llegó el momento de la catástrofe tan mañosamente preparada. Las tropas del nieto de Muhamad se encontraron con las de Hafsun en los campos de Alcañiz, confundiéndose unidas en un mismo campamento. Nada recelaba el desventurado Ben-Casim que dormía tranquilo en su tienda, cuando á deshora de la noche se arrojaron los de Hafsun sobre las desprevenidas huestes, y los degollaron bárbaramente, así como á su jefe qne murió, defendiéndose con bizarría, á leí temprana edad de diez y ocho años.</p>
<p>Vino en seguida con numerosas huestes desde Córdoba el príncipe Alraoudhir, hijo de Muhamad, y derrotó completatúente á los rebeldes de Aben-Hafsun, pereciendo en la refriega uno de sus mas valientes partidarios Abddelmclik, alcaide de Lérida. Despues de estos reveses, volvió á rehacerse el intrépido cuanto . infatigable Hafsun, que por espacio de cincuenta años estuvo desafiando el formidable poder del califato de Córdoba hasta el año 918 que murió en tierra de&#8217;Hues-ca. De aquella prolongada guerra civil, aun quedaban huellas cuando en 917 llegó á Alcañiz el famoso Ad~ derraman III. Y cuentan las crónicas árabes que estuvo en aquella ciudad algunos dias, recibiendo la obediencia y sumisión de muchos pueblos comarcanos, despues de haber recorrido triunfante las tierras de Murcia, Valencia, Murviedro, Nules y Tortosa.</p>
<p>Compréndese que el poderío de los árabe* se ostentaba pujante en Aragón, allá en los principios del siglo x. Pronto le veremos, sin embargo, quebrantado por- el génio batallador de D. Alonso I, que dos siglos despues bajó desde Huesca, arrollándolos con ímpetúWesistibie, no parando en su carrera triunfadora hasta Alcañiz y Monreal del Campo. Pero antes débanos consignar un episodio histórico que se refiere al famoso Rodrigo Díaz de Vivar, apellidado el Cid, que recorrió parte de nuestra provincia hácia el año 1092. El insigne cronista Zurita, cuya autoridad en las cosas de Aragón es de mucho peso, dado que escribió sus anales refiriéndose á documentos auténticos, nos ha trasmitido la noticia _ de aquella espedicion. Bajó el Cid de Castilla á tierra de Toledo, y de allí fué por la ribera del Henares arriba por tierra de moros, hasta llegar entre Ariza y Cetina, pasó por Alha-ma de Jalón, atravesó la sierra que los ántignos llamaron el Idubeda, y por la ribera del Jalón pasó á Bubierca y Ateca. No lejos de allí tenían los moros un castillo muy fuerte y enriscado; ganólo, y desde él hizo muchas correrías y presas. Cuéntase que allí le salieron dos capitanes moros que contra él envió el rey moro de Valencia, con la gente que se juntó de aque -lias comarcas, que le tuvieron cercado algunos dias, y saliendo contra ellos fueron desbaratados y vencidos. Desde allí fué el Cid ganando los lugares de la. ribera del rio Martin, hasta que aumentadas sus fuerzas, pudo entrar conquistando muchos lugares del reino de Valencia, y poner sitio á aquella ciudad. Ei tránsito del Cid por la provincia lo recuerdan las tradiciones populares, perpetuándose además su nombre en el pueblo llamado Iglesuela del Cid, que corresponde al</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 69</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:29:59 +0000</pubDate>
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partido de Segura, y en la Peña del Cid, que es un picacho berroqueño entre. Víllarroya y Montalban, sobre elctíal estaba el castillo de Pinacastel. Desde allí so-lia el Cid acudir con su tizona á los emires sos vecinos, y con especialidad á los de Zaragoza y Albarracin,- con quienes estuvo muy hermanado.
Llegamos por fin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.aragonsigloxix.es/teruelarchivos/teruel (68).jpg" alt="" width="450" height="600" /></p>
<p>partido de Segura, y en la Peña del Cid, que es un picacho berroqueño entre. Víllarroya y Montalban, sobre elctíal estaba el castillo de Pinacastel. Desde allí so-lia el Cid acudir con su tizona á los emires sos vecinos, y con especialidad á los de Zaragoza y Albarracin,- con quienes estuvo muy hermanado.</p>
<p>Llegamos por fin á los siglos xr y xn que fueron la&#8217;edadheróica del reino de Aragón. Aquellos terribles almogábares de Sobrarbe que habian fundado un pequeño reino en las quebradas de los Pirineos, venían arrollando á la morisma desde el año 1089. Fuertes y duros como las rocas de su patria, ágiles y ligeros como buenos montañeses, irresistibles en el avance, avezados á&#8217;toda suerte de incomodidades y á todo linaje de peligros, sirvieron maravillosamente á la pasmosa obra de la reconquista que habian iniciado Pela-yo en Asturias, Sancho Abarca en Navarra, Iñigo Arista en Aragón. Impetuosés como los rios que se despeñan de sus montes, los vemos salir de sus primitivas asperezas, estenderse con bélico aparato por los valles del Isuela, del Alcanadre y del Cinca, y apoderarse de Monzon en 1089, de Huesca en 1096, de Sari-ñana y de Barbastro en 1101, casi al mismo tiempo que los castellanos se hacían dueños de Toledo. Pero tales conquistas, por importantes que fuesen, no .eran sino como ensayos en que probaban su denuedo, y una vez seguros de los alcances de su pujanza, no hubo ya nada que pudiera detenerlos ,en su marcha triunfadora.</p>
<p>Magnífica fué la série de sus victorias en tiempo de D. Alonso el Batallador, guerrero- infatigable que -pasó toda su vida en la pelea y murió combatiendo. Cada una de sus batallas, y fueron muchas, le abría las puertas de una ciudad ó le hacia dueño He un castillo. La toma de Zaragoza en 1118, fué una adquisición importante que aseguraba el señorío de los aragoneses en todo el valle del Ebro. No se durmió D., Alonso sobre sus laureles, porque al año siguiente ya estaba al frente de Alcañiz que era entonces el principal ba- &#8221; luarte que. tenían los moros en el bajo Aragón. Antes de acometerla, quiso prepararse para asegurar el golpe, y con tal objeto se fortificó en un cerro inmediato, que es precisamente el mismo donde hoy se. encumbra su castillo. Cuando los moros vieron á lo lejos, desde los muros de Alcañiz el viejo, descollar sobre los pinos de aquel cerro una fortaleza, contempláronse perdidos, y en el furor de su desesperación destruyeron sus preciosidades y asolaron sus propias casas. En torno del castillo se agrupó la nueva poblacion, favorecida como lugar fronterizo con insignes privilegios, que despues ratificaron D. Ramón Berenguer, D. Alonso II y D. Jaime el Conquistador, siendo el primero de estos reyes quien le otorgó formal y espresamente su carta-puebla, concediendo á sus habitantes los fueros de Zaragoza, y el dominio de una considerable estension de territorio. Dueño D. Alonso el Batallador de Alcañiz, poco le costó apoderarse de Castelserás, Calanda, Castellote, Alcorisa, Caspe y Maella, formándose así un fuerte distrito avanzado contra las huestes fronterizas de los moros de Montalban y de Tortosa. Posteriormente se confió su defensa á la órden. de Calatrava, y. fué dada su encomienda en 1179 al maestre D. Martín Ruiz de Azagra, hijo de aquella valerosa raza que por el &#8216;mismo tiempo se enseñoreaba de Albarracin al otro lado de la provincia.</p>
<p>De victoria en victoria iba estendiendo, D. Alonso los límites de su reino en todas direcciones; por el lado de Navarra, hasta Tudela; por la parte de Castilla, hasta Medinaceli; po r laparte de Valencia, hasta Monreal del Campo. Puede conjeturarse lo incontrastable de su empuje, considerando que le bastaron dos campañas brillantísimas para tan grande empresa. Despues de la conquista de Alcañiz, y en el mismo año de 1119, se dirigió al Nordeste de Zaragoza y tomó á Tarazona, Tudela, Borja, Magallon y Mallen; descendió luego al valle del Jalón y se apoderó de Alagon, Epila, Riela, Calatayud, Ateca y Alhama. Se remontó al año siguiente por la ribera del Jiloca, se hizo dueño de Daroca y de Cutanda, y descendió á los llanos de Monreal donde .puso término á sus conquistas por aquella parte de su reino:    *</p>
<p>Era Daroca entonces un punto estratégico importante, puesto que tenia un castillo tortísimo, y podía servir de baluarte contra los moros de Valencia, de Molina y de Cuenca; pero «considerando, dice &#8216;Zurita, que desde Daroca hasta la ciudad de Valencia, por las continuas entradas y guerras todos los lugares estaban deshabitados y yermos, y no se labraba ni cultivaba la tierra, y todo se dejaba desamparado y desierto, mandó poblar aquel lugar, y que.se llamase la ciudad de Monreal, en la cual la nueva milicia destinada al ser-vicio de nuestra fé (los caballeros del Temple) tuViese su principal morada y convento. Para sustentar este convento, le señaló el rey ciertas rentas en 1.a ciudad de Zaragoza y Jaca, y la mitad de las rentas de muchos lugares muy principales, que estaban en poder de los que eran sus tributarios, y de todos los otros lugares que habia desde el puerto de Cariñena hasta Monreal; y les concedía en cada ciudad, y villa principal, y castillo que se ganase de los moros, el mejor heredamiento que hubiese.» La posesion de Monreal le aseguraba el modo de penetrar cuando quisiera en el reino de Valencia; pero esto no debia realizarse hasta el reinado de D. Jaime el Conquistador, como veremos mas adelante.</p>
<p>CAPÍTULO HL</p>
<p>HISTORIA DEL SEÑORÍO DE ALBAEiUCW.</p>
<p>(Desde el año 1010 á 1300.)</p>
<p>- Fué Albarracin durante los primeros siglos de la reconquista, y antes que se inventaran las armas de fuego, la mas importante fortaleza de España. Albarracin está situado en el centro de la gran cordillera de montañas que atraviesa la Península de Nordeste á Sudeste, cuyo nudo ó centro forma la sierra de su, nombre. Tres rios y una ribera tienen su principio y nacimiento casi al pié de la fortaleza : el Tajo , el Júcar, el Guadalaviar , y el Jiloca que va á echarse en el Jalón cerca de Calatayud. Así, Albarracin, desde su propia situación que era inaccesible por la natura-</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 70</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:29:49 +0000</pubDate>
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leza y por el arte, dominaba los cuatro valles que Yzan acceso á los reinos de Castilla, Murcia, Valencia y Aragón.
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.aragonsigloxix.es/teruelarchivos/teruel (69).jpg" alt="" width="450" height="600" /></p>
<p style="text-align: center;">
<p>leza y por el arte, dominaba los cuatro valles que Yzan acceso á los reinos de Castilla, Murcia, Valencia y Aragón.</p>
<p>Tiene Albarracin su historia especial hasta el año 1300 en que dejó de ser Estado independiente, para incorporarse á la monarquía aragonesa, y asoma . por primera vez en la historia con el hombre de ¡Santa María de Oriente. Las crónicas árabes cuentan que á principios del siglo xi era señor de aquel territorio Ebn-Hudzaly-Ben~-Razyn, de cuyo nombre empezó á llamarse Aben-Racin, con cuyo dictado- fué conocida mientras la dominaron los moros, convirtiéndose despues en Albarracin cuando pasó á poder de los cristianos. Su historia durante el tiempo que permaneció en poder de los árabes , es por. estremo oscura, como podrá cerciorarse quien recorra las pocas páginas que le consagra Conde en su Historia de la dominación dé los árabes en España] y aunque las tinieblas se aclaran algo desde el año 1092, todavía no es posible formar cabal conocimiento de los sucesos por la narración inconexa y desligada del historiador citado. A él, sin embargo, habremos de atenernos, puesto que para la formacion de su obra bebió en las fuentes originales, en los manuscritos arábigos de la biblioteca del Escorial.</p>
<p>Tropiézase desde luego al hojear las páginas de Conde con una lista de cuatro gobernadores ó walis, impropiamente llamados reyes moros de AzaMla y Aben-Racin (I). Aparte de los errores cronológicos que se notan al especificar el año en que empezó á dominar cada uno de estos cuatro reyes, ó Bahebs propiamente dichos, no deslinda con la claridad debida la situación de cada uno de los dos Estados ó&#8217;territorios de Aben-Razyn y AzaMla. La confusion que ocasiona esta falta de detalles es tanto mayor cuanto que en la provincia de Teruel existe precisamente el pueblo llamado Azaila; y como la semejanza, 6 mejor dicho, la identidad de este nombre con el de AzaMla pudiera hacer presumir que este señorío estuvo enclavado dentro del territorio de la provincia, como, una dependencia de Albarracin, conveniente será que nos detengamos algún tanto en aclarar este punto tan oscuro, según las narraciones de Conde.</p>
<p>En los primeros años del siglo xi, esto es, de J 008 á 1013, hubo un gran sacudimiento en la España musulmana que produjo la caida de la dinastía de los Omiades y preparó la disolúcion del califato de Córdoba. El génio poderoso de los Abderramanes, no infundió ya su soplo de vida sobre las varias tribus de bereberes, de egipcios, de siriacos y hasta de etiopes que componian el abigarrado imperio muslímico, que desgarrado en girones, dió origen á una multitud de Estados ó Señoríos. Los walís de Toledo, Zaragoza, Sevilla, Málaga y Granada, se habian encumbrado á la gerárquía de emires independientes. Valencia, Murcia, Almería, Albarracin, Denia y las Baleares, formaron también otras tantas jurisdicciones que no reconocían la supremacía de Córdoba.</p>
<p>(l) Véanse las primeras páginas de la citada historia<br />
Hácia el año 1039 , cuentan los historiadores arábigos que existia un Sakeb (1) de Santa María de Aben-Razyn, poseedor de un señorío enclavado en la misma Andalucía, el cualse conocía con el nombre árabe de El /SaMla 6 El SalaA, llamado por los españoles Alzala, Alzahila ó Azaila. Abu Merman Abd el Melek: ebn Razyn habia heredado aquel territorio de su padre Ez el Daulah ben Razyn que se habia acaudalado con sus rapiñas y correrías. Abd el Melek poseía además en la España oriental un Estado que ya se nos ha ofrecido mentar anteriormente, comprendido entre Zaragoza, Toledo y Valencia, cuya cabeza era Santa María de Oriente, que también solían llamarla Santa María .de los Beny Razynes, del nombre de sus poseedores. Esta dinastía de los Beny-Razynes , emires ó señores de Albarracin y sus dependencias, conservaron en número de seis su potestad por espacio de 92 años (2) sobre un territorio que abarcaba todo el ámbito de los manantiales del Guadalaviar, Albarracin, Teruel, y todo el valle del rio Alham,bra (Alfambra), corit el pueblo del mismo nombre (3).</p>
<p>La historia árabe de Albarracin no empieza á despejarse de las nubes que la oscurecen hasta algún tiempo despues de la llegada de los almorávides, esto es, hácia el año 1092, en que Jusuf ben Taxfin, califa de Córdoba, mandó á su caudillo Ben Aixa que se dirigiera contra los emires de Dénia, Játiva, Valencia, Murviedro y Albarracin. Era entonces emir de Albarracin AbdelMelik II; le sometió Ben Aixa sin mucho esfuerzo y sin gran derramamiento de sangre, y se reconoció tributario de Córdoba, bajo el padrinazgo del emir de Zaragoza; pero debió durar muy poco esta dependencia. Unido Abd el Melik II con vínculos de parentesco al destronado emir de Valencia, amigo y aliado además del poderoso Abu Giafar emir de Zaragoza, promueve en 1094 una formidable liga contra el califa de Córdoba, en la cual comprometió á los emires, de Murviedro, Játiva y Dénia. Asoma aquí por segunda vez en los anales de la provincia el célebre Cid, á quien las Crónicas árabes llaman Ruderik el Cambitor. Juntaron una escogida hueste de caballeros y peones, así musulmanes como cristianos, y acaudillados del Cid cercaron la ciudad de Valencia que tomó en el mismo año. El Cid ordenó el gobierno de la ciudad, la dejó en poder de cristianos para asegurarse á los aliados musulmanes, y se partió con el principal de estos que era Abd°el Melik II Abu Meruan, señor de Santa María de Aben Razyn.</p>
<p>Los historiadores arábigos que suelen mostrarse prolijos en sus detalles y en estremo aficionados á lo estraordinarío y novelesco, refieren un curioso episodio,</p>
<p>(1) Saheb; su. primitiva significación arábiga correspondía á oficial, soldado, sirviente , criado; y cambió de significado cuando los Sa-hebs se convirtieron en caudillos independientes ó en emires soberanos, despues de la disolacion del califato de los Omiades.</p>
<p>,(2) Los emires ó sabebs de Albarracin fueron seis, . y dominaron desde el año 1010 al 1109.</p>
<p>Hé aquí sus nombres:</p>
<p>1010. Hodhayl 1 el Daulah Abu Mohamed.</p>
<p>1039. Abd-el-Melek I Abu Merwan.</p>
<p>1085. Hodhayl II el Daulah Abu Mohamed.</p>
<p>1070. Abd-el-Melek II el Daulah Abu Merwan.</p>
<p>1102. Abd.el-Melei III.</p>
<p>1102, Yahya, hermano del anteriór.</p>
<p>(3) Alhambra, significa en árabe la. encarnada.</p>
<p>E</p>
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