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	<title>Crónica General de España (1866): Provincia de Teruel &#187; Capítulo 3.- Historia del señorío de Albarracin</title>
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		<title>Página 71</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:29:40 +0000</pubDate>
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<p>de familia relativo al mencionado Abu-Meruan ó Meruan, acaecido el año 1099. Sucedió,&#8217; pues, que su yerno Obeidala llegó en una de sus algaras ó correrías desde el reino de Valencia hasta Albarracin. Era el mozo ambicioso, y mas que ambicioso, imprudente y arrebatado. Se encaró con el suegro, y le propuso llanamente lo que en lenguaje moderno se llama una abdicación, y que le sirviera de presente con armas, tropas y dinero. Irritado Abu-Meruan de tal atrevimiento, le reprendió con aspereza, se encendió la disputa, y sacaron los alfanjes Obeidala y un hijo suyo que le acompañaba contra Abu-Meruan. Aunque viejo, no le faltaba brio al señor de Albarracin; túvolos á raya mientras pedia auxilio; llegó al rumor de la pelea su hija, prometida esposa de Obeidala, que viendo cómo se herían, dió grandes voces; acudieron presar osos la familia y servidores de Meruan, que al ver á su señor acometido de aquellos, luego los embistieron á cuchilladas, y los hubieran acabado si Meruan no los hubiese contenido. Los hizo maniatar, y habiendo retirado de allí á su hija, mandó cortar piés y manos á Obeidala y sacarle los ojos, y despues ponerle clavado en un palo, y á su hijo cortarle los piés y encerrarlo; y todo se obedeció al punto como lo mandaba.</p>
<p>No descollaba ciertamente el Saheb de Albarracin por su benignidad; y sin embargo, el cronista arábigo se complace en ponderar sus prendas, á renglón seguido de relatar el acto de barbárie que cometió con Obeidala. «Era este Abu-Meruan, dice, muy amado de sus gentes; el fuego de la hospitalidad ardia en su casa de dia y de noche; trataba al pueblo con mucha afabilidad, y era el amparo de sus necesidades.» Abd-el-Malek II, Abu-Meruan, renovó el vasallaje al califa de Córdoba en 1095, y murió un año despues (1). Heredaron el señorío sus dos hijos, Abd-el-Melek III, y Yahye, que sucedió á su hermano en 1102, en la misma dependencia de Córdoba, y directamente eñda del emir de Valencia. Desde 1102 hasta 1165 se nota&#8217; un vacío en la hisforia de Albarracin, sabiéndose únicamente que estuvo constantemente bajo la dependencia de los emires de Valencia, estinguida ya la familia de los Beny-Racines. Curibay y Mariana refieren que á últimos del siglo xn uno de aquellos emires, el rey Lobo, hizo donación de la ciudad de Albarracin al famoso navarro D. Pedro Ruiz de Azagra, hijo de don Rodrigo, señor de Estella. Ortiz Sanz afirma que Ruiz de Azagra la tomó á fuerza de armaáj que echó de ella á los-musulmanes, y que la pobló de cristianos. Sea como quiera, lo cierto es que en 1165 Albarracin era cristiana, bajo el señorío de la familia de los Azagras.</p>
<p>II.</p>
<p>(I) Conde dice que murió en 1103. TBRUEL.<br />
Ya recibiera por donacion el señorío, ó ya lo conquistara con su espada, no&#8217;es menos cierto que Ruiz de Azagra se mostró digno de regirlo. Codiciaban tan preciada presa ios reyes de Aragón y Castilla, y mas de una vez se coaligaron para arrebatarla de sus manos; pero él, incontrastable dentro de su fortaleza, cuando no-los detenia con sus armas, los desarmaba con su hábil política, mezclándose y tomando parte en sus querellas, no obedeciendo á ninguno; y procurando apartarlos siempre del designio de atacar-.; le. Hácia el año 1170, uno ó, dos antes de la conquista de Teruel, declaró no ser vasallo de ningunode los reyes de la tierra, y para manifestar qne no rendiría homenaje á otra potestad que la del cielo, comenzó á llamarse vasallo de Santa María y señor de Albarracin.</p>
<p>En 1172 fué cuando tuvo lugar la confederación de ambos reyes á que nos hemos referido, el de Castilla para recobrar las fortalezas que en el suyo habia ocupado Azagra, el de Aragón para apoderarse de Albarracin y redondear el suyo por aquella parte. El naciente puesto avanzado que habia establecido en Teruel contra los moros de Valencia, no era aun bastante fuerte para sostener sus continuas acometidas. Con Albarracin á la espalda, y estando en poder del rey de Aragón, quedaban asegurados los límites meridionales de su reino. Concertáronse los dos reyes cdn-tra D. Pedro con las siguientes condiciones: el rey de Aragón cedió al de Castilla la villa y fuerte de Ariza, con todos sus términos; el rey de Castilla cedió al de Aragón el castillo de Verdejo. Convinieron asimismo, juzgándose ya vencedores, que la villa de Santa María de Albarracin quedase en poder del rey de Aragón, y que los otros castillos y lugares que Ruiz de Azagra tenia quedasen bajo el señorío de Castilla. Pero el señor de Albarracin supo deshacer la tempestad que le amenazaba, parte con su valor, parte con su prudencia, teniéndolos á raya cuando intentaban penetrar en su territorio, aliándose con el rey de Navarra que le facilitaba gentes y recursos, y finalmente sembrando la discordia entre sus dos adversarios.</p>
<p>Tal era el estado de las cosas en 1176, cuando los dos reyes decidieron atacar á Cuenca que aun estaba, en poder de los infieles. Allá fué también Azagra con los suyos, y tanto se distinguió con sus hazañas en el cerco que pusieron á aquella ciudad, de tal modo se captó la voluntad y el respeto de los monarcas aragonés y castellano, que estosdesistieron de su empresa, y él no tuvo que temer por entonces que se le desposeyera de su Estado, á pesar de mantener su orgullo y su soberanía. Con harta razón dijo Zurita que la política de Azagra fué quizá la mayor hazaña que de caballero español haya quedado en la memoria de los nuestros.</p>
<p>Mas de una vez sirvió Albarracin de albergue álos descontentos de Aragón, durante el señorío de los Azagras. Allá encontraban franca hospitalidad en todas ocasiones, á veces el auxilio de la espada. Solían los infanzones aragoneses por aquellos tiempos en que la autoridad real no se habia afianzado por completo, tratar á los reyes como iguales. Este espíritu de rebeldía duraba aun en el reinado de D. Jáime I, cuya juventud se pasó en un continuo batallar con sus ricos hombres, que cuando se coaligaban constituían un poder formidable. Así vemos á D. Rodrigo de Lizana, uno de los mas poderosos magnates de aquel tiempo, declararse en rebelión abierta el año 1120, y refugiarse en Albarracin con sus parciales. Vínole-bien á don Pedro, que no se descuidaba, cuando podía, en susci-</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 72</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:29:32 +0000</pubDate>
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tar obstáculos á los reyes aragoneses. Acogió áLizana con distinción, y se confederó con él para la lucha con . las tropas de D. Jáime. Por el mes de octubre del mismo año cayó este sobre Albarracin con los ricos hombres y gente de guerra que se pudo juntar, y acampó en la sierra frente [...]]]></description>
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<p>tar obstáculos á los reyes aragoneses. Acogió áLizana con distinción, y se confederó con él para la lucha con . las tropas de D. Jáime. Por el mes de octubre del mismo año cayó este sobre Albarracin con los ricos hombres y gente de guerra que se pudo juntar, y acampó en la sierra frente á la torre del Andador.</p>
<p>Dos meses duró el sitio, sin que el rey consiguiera tomar la plaza. Estaban dentro unos ciento cincuenta caballeros, entre castellanos, aragoneses y navarros. Con el rey había muchos ricos hombres con las gentes do los concejos de Zaragoza, Lérida, Calatayud, Da-roca y Teruel, por donde podrá comprenderse la importancia que se daba á la toma de aquella villa. Ayudaban tibiamente al monarca sus caballeros,&#8217;y aun cabe presumir que le vendían, porque los de Albarracin tenían aviso de cuanto pasaba en el campamento y de los planes que se fraguaban en el consejo del rey. Cierto día supieron que quedaban para guardar los ingénios, D. Pelegrin Ahones y D. Guillen de Pue-yo, y á la media noche hicieron una salida^con haces de sarmientos encendidos para pegar fuego á las trincheras, y acometieron á los que custodiaban las máquinas. Ahones y Pueyo se defendieron como buenos, pero desamparados de los suyos perecieron en la refriega. Convencido el rey de la mala fé de los ricos hombres, determinó levantar el cerco, y se volvió á Zaragoza.</p>
<p>En £&gt;. Alvar Perez de Azagra, cuarto señor de Albarracin, se extinguió la línea masculina de aquella familia inteligente y valerosa, á quien solo faltó para&#8217; establecer un reino dilatado haber florecido en época distinta. D. Alvar conservó toda su vida la mejor armonía con los reyes de Aragón, y en su reinado ya se promulgaron muchas leyes pecuarias y reglamentos de dehesas, como resulta de las escrituras que á fines &#8216; del siglo pasado se conservaban en los archivos de Albarracin y de Ródenas. El último de los Azagras es-&#8217; tendió los límites de su señorío hácia Oriente, apoderándose de gran parte de la hermosa llanura del rio Celda. A su muerte, ocurrida hácia 1276, heredó el señorío D. Juan Nuñez de Lara, uno de los mas pode-rosos y grandes señores de Castilla, que habia casado con doña Teresa Alvarez de Azagra, hija mayor de D. Alvar.</p>
<p>Yol vió á estallar entonces el eterno antagonismo con los reyes de Aragón, mas violento con los nuevos &#8216; señores, que por ser castellanos no necesitaban tener ningún género de miramientos. Con el favor y ayuda del rey de Francia, con quien se había aliado Nuñez de Lara, y del cual recibía socorros por dentro de Na -varra, rompió con los reyes de Aragón y de Castilla, y empezó el año 1284 una guerra de devastación y de rapiñas por los puntos fronterizos de ambos reinos. No le seguiremos en sus correrías por las tierras de Alfaro, Calahorra, Osuna y Sigüenza. En Aragón fué tanto el daño que hicieron sus aventureros franceses y navarros, especialmente en las aldeas de Teruel, que el concejo y pueblos juntaron sus gentes de armas y se pusieron á la defensa en tanto que llegaban las tropas del rey, y los concejos de Daroca y Calatayud convocados de antemano por ios de Teruel. Habia llegado ya la-monarquía aragonesa al lleno de su pujanza, y decidió D. Pedro III realizar lo que no habian</p>
<p>logrado sus predecesores. Hizo replegar toda la gente de caballo y de pié del reino de Valencia y de Castilla, y los mandó Guadalaviar arriba con los concejos de Teruel, Calatayud y Daroca, con el propósito firme de apoderarse de Albarracin , y acabar para siempre con su señorío.</p>
<p>Conociendo Nuñez de Lara el ánimo del r.ey, no creyó prudente esperarle; reunió el concejo de Albarracin y les manifestó la urgencia de proporcionarse socorros, y que él mismo iría á Navarra para traerlos. Partióse, en efecto, á la noche siguiente, sin que se pudiese estorbar su salida, por no tener los sitiadores tanta gente que bastasen á defender los pasos de la sierra. Antes de marchar dejó por capitan á un sobrino suyo. La plaza estaba mal provista ¡de víveres y municiones, porque nunca habia creído Nuñez de Lara que pudiera ser sitiado un lugar tan. fuerte y escabroso. La guarnición se. componía de 200 hombres de á caballo, y bastante de á pié, navarros y castellanos. El cerco se fué estrechando mas y mas por los del*rey, que fueron tomando las gargantas y desfiladeros de los contornos, de suerte que ninguno pudiese salir.</p>
<p>La posicion de los sitiadores era la siguiente: el rey don Pedro con buena parte del ejército se puso en frente de la torre llamada de Entrambasaguas, que era uno de los puntos mas fuertes de la villa; á la parte opuesta estaba el infante D, Alonso con su gente, y los con-• cejos de Calatayud y Daroca; cerca de este, pero mas cerca de los muros, se colocó el conde de Ürgel: al vizconde de Cardona le tocó la parte de terreno que está frontera con la torre del&#8217;Andador, que era también muy fuerte; D. Ramón de Angiesola, con la gente del concejo de Teruel, tuvo otro cantón ó cuartel, y á D. Ramón de Moneada se le destinó para que embistiera los Molinos, que fueron pronto tomados y destruidos. En los Molinos se colocaron luego las máquinas que lanzaban las arrojadizas sobre la plaza.</p>
<p>Atacaban los sitiadores con vigor: defendíanse los sitiados con valentía. A pesar de los esfuerzos del rey, que personalmente dirigió los ataques contra la fortaleza de Entrambasaguas; á pesar del arrojo del infante D. Alonso y del v ízconde de Cardona, que no cesaban de combatir la torre del Andador y de más lienzos de la muralla, los sitiados resistían con el mayor denuedo. Entrado ya el mes de setiembre, hizo el rey fabricar unas casillas de piedra para que. los soldados .pudieran guarecerse del frió que suele ser estremado en aquella tierra. Desmayó el valor *de los sitiados, considerando que el sitio se prolongaba, y no llegaban los socorros prometidos; se habian agotado además los víveres hasta el punto de tener que alimentarse con carne de caballo; y finalmente , Nuñez de Lara habia dicho á sus mensajeros que él no podía venir á socorrerlos , y así que se rindiesen cuando ya no pudieran prolongar la resistencia, Y en efecto, entregaron la ciudad al rey á mediados de octubre de 1283, con la gloria de haberse portado como vasallos leales y como guerreros valerosos. Dueño el rey de Aragón de la ciudad y los castillos, hizo echar la gente de guerra, compuesta en su mayor parte de franceses, navarros y castellanos; la repobló con gente del país, fortificó y reparó los muros y sus torres, y</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 73</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:29:23 +0000</pubDate>
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dió fin al reino y señorío de los Azagras que habian dominado aquella tierra como príncipes soberanos é .. independientes por espacio de 127 años.
Disponian los reyes por aquel tiempo de pueblos y dé tierras, de bienes,y de personas, como se les antojaba. Antes de salir de Albarracin cedió D. Pedro la ciudad y su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.aragonsigloxix.es/teruelarchivos/teruel (72).jpg" alt="" width="450" height="600" /></p>
<p>dió fin al reino y señorío de los Azagras que habian dominado aquella tierra como príncipes soberanos é .. independientes por espacio de 127 años.</p>
<p>Disponian los reyes por aquel tiempo de pueblos y dé tierras, de bienes,y de personas, como se les antojaba. Antes de salir de Albarracin cedió D. Pedro la ciudad y su territorio al infante D, Fernando, su hijo natural, habido con doña Inés Zapata. Madre é hijo se portaron tiránicamente con los naturales; y así, queriendo pocos años despues el rey Alonso III de Aragón quitarles la plaza, los mismos paisanos le entregaron la villa, y las fortalezas tampoco resistieron mucho, á escepcion de la torre del Andador, que defendió don Sancho Ruiz de Azagra, adquiriendo por ello la alcaidía y tenencia del castillo de Eódenas. No quisieron convenir en la cesión el infante D. Fernando y su madre, y quedaron presos, hasta que á instancias de don Pedro Fernandez de Híjar, viéndose sin recursos para sostener su causa, se contentaron con una indemnización en tierra llana, y en 1297 cedieron la plaza y sierras de Albarracin al rey D. Alonso.</p>
<p>Queria este trasmitirla á D. Juan Nuñez de Lara, hijo del antes mencionado y de doña Teresa Alvarez de Azagra, bajo ciertas condiciones; y por si no le cum-plia lo estipulado, la entregó juntamente con el castillo de Eódenas á Pedro Jimenez de Iranzo para que los tuviese en tercería y los guardase en nombre del rey de Aragón y de D. Juan por tiempo de diez años, para que pásado aquel término los rindiese con mandamiento y autoridad real á D, Juan ó á sus sucesores. No cumplió Nuñez lo estipulado, y faltando á la fidelidad prometida se pasó al servicio de Castilla, con lo que . se sacó la villa de la tercería, * tomando posesion de ella en nombre del rey D. Alaman de Gádar. Por fin en el año 1800 el rey D. Jáime II fué personalmente á Albarracin, y convocados en la iglesia del Salvador el dia de San Pedro el juez, los oficiales y el concejo, le juraron por señor, y le hicieron homenaje d§ manos y boca, haciéndolo mismo canónigos y clérigos, quedando desde entonces definitivamente incorporada á la corona de Aragón.</p>
<p>CAPÍTULO IY.</p>
<p>Prosigue la historia de la provincia desde la repoblación ó conquista de Teruel hasta el reinado de D. Fernando el Católico.</p>
<p>(Desde 1171 hasta 1486).</p>
<p>«Según cuentan los viejos, en el tiempo pasado de Teruel ayusso toda la tierra hera de moros. En aquel tiempo vino el noble señor D. Alfonso por gracia de Dios rey daragon compte de Barcelona, et marqués de Proenza á da quel lugar que hera de Santa Maria de la Yillavieja de Teruel con buena gent et de grant esfuerzo de tener frontera contra los moros. Et el dito señor Bey tractaba et ordenaba- entre sí si pudiese en esta comarca hacer una villa. Empezó vidiendo que hera muy peligrosa cossa de fer por la grant multitut de.moros q. eran arededor á todas partes; temióse q. no podrie haver cabo de q. se perderien en casa mucha gent, por esso hecholo assi en olvido. Et la buena gent q. eran allí con el rey entendieron la voluntat de el dito Rey.</p>
<p>»Et el gran dubdó, et con gran esfuerzo digeronle: Señor, dadnos aquellos fueros, franquezas et libertades q. nos vos demandaremos por vos et por todos los vuestros et por todos tiempos para nos, et para los nuestros presentes et advenideros, et nos con ayuda de Dios poblaremos una villa en esta comarca por la qual fiamos por Dios que conquerreremos et ganaremos mas tierra adelante. Et el Rey visto el gran peligro et difícultat dijo q. él no lo querie, ni le otorgaba, que grant vergüenza le serie et menosprecio de comenzar obra non valedera, et dijoles que si tal cosa querien fer, que la ficiesen por sí, mas no por él, ni en su nombre, antes los agenaba et desnaturaba de si como no vasallos suyos pda. (perdida 6 prendida) lux obra no hobiese cabo, que á él no fuese vergüenza, ni le pudiese seyer retrahido q. habia comenzado tal obra, et que no le habia dado cabo. Et la buena gent con grant esfuerzo digeron que ellos-si queíian aventurar á la merced et ayuda de Dios. Et de si dejolos el Rei con grant horrencia, et encomendolos á Dios et á la buena gent que aquí fincaron, amándose como á buenos hermanos et teniéndose buena voluntat los unos á los otros.</p>
<p>»En el nombre de Dios pusieron en obra la dha. poblacion et andaron por todas las otras muelas que están cerca esta villa, et no hubieron tan buenas señales como en esta muela do es agora la villa de Teruel. Etlós adalides (1) et los mas sabidores de tal fecho subieron á la muela et allido es agora la plaza de mana en el alba trobaron un bel toro et andaba una bella estrella sobre él. E luego que los vido el toro, comenzó á bramar et digeron los adalides que aquí habian buenas señales por fer la poblacion do aquel toro les clamaba; et daquel encuentro da quel toro tomaron señal. Et por esto facen enla señal toro y estrella&#8230;.. Et con gran traballo comenzaron á fer los muTOS de la villa, no solament con agua et con tierra et con piedra, mas aun con sangre, porque los unos lanzaban los muros et los otros defendienlos et combatiénse con los moros. Et de primero ficieron un antipecho conque se &#8220;defendiesen, et fendo aquel et lidiando con los moros, murien los homes cada dia sobre los fun-damientos de los adarves, bolviendo hi lur sangre, sobre la qual sangre multiplicaban los adarves» (2).</p>
<p>Con esta sencillez primitiva, no exenta de la tosquedad y rudeza propias de la Edad media, se refiere la conquista ó repoblación de Teruel, que debió verificarse, según Zurita, allá por los años 1171. La narración que antecede tiene todos los visos de autenticidad, puesto que está tomada del Libro verde ó de los Anales que desde tiempo inmemorial se conserva en el archivo del ayuntamiento de Teruel; y aunque el lenguaje en que está escrito no es el lemosin que se usaba en tiempo de la reconquista, ya se comprende que debió modificarse en alguna de las copias sacadas</p>
<p>(1)    Los Anales que contiene el Libro verde que se conserva eu el archivo dél ayuntamiento de Teruel mencionan, cómo los mas principales, á. Sancho Sánchez Muñoz y Blasco Garcés de Marcilla.</p>
<p>(2)    Fundación de Teruel, M. S. que se conserva en la Biblioteca de la Academia de la Historia, coleccion de Tragedia, t. XIX,</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 74</title>
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para la mejor conservación de los Anales, cuando aquel idioma habia caido en desuso y empezaba á propagarse el castellano. El manuscrito primitivo que contenia los fueros que dió el rey D. Alfonso II á los pobladores de Teruel en 1176, debi&#60;5 empezar á escribirse cuando aun no habian pasado dos &#60;5 tres generaciones. Cuentan [...]]]></description>
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<p>para la mejor conservación de los Anales, cuando aquel idioma habia caido en desuso y empezaba á propagarse el castellano. El manuscrito primitivo que contenia los fueros que dió el rey D. Alfonso II á los pobladores de Teruel en 1176, debi&lt;5 empezar á escribirse cuando aun no habian pasado dos &lt;5 tres generaciones. Cuentan los viejos, dice. Con el trascurso de los años, llegarla á un estado de difícil conservación, y se creyó necesario trasmitirlo á otro pergamino. Es más que probable que esta primera copia se tomara á mediados del siglo xiv, por cuyo tiempo empezaron los bandos de Teruel entre Muñoces y Marcillas, y nos fundamos para creerlo así, en algunas indicaciones que se hacen desde las primeras páginas del Libro verde (1).</p>
<p>Dió el rey el feudo y honor de Teruel, como se usaba entonces, á un ricohombre de Aragón llamado don &#8220;Berenguer de Entenza; y señaló á los que la poblaron, para su régimen y gobierno, el fuero antiguo que el rey D. Sancho el Mayor, y anteriormente los condes Fernán González y García Fernandez habian dado á los habitantes de Sepúlveda. Conquistada Alcañiz desde 1119, tomado el castillo de Miravete en 1153, y prolongados los límites meridionales del reino con Albarracin, Alfambra y Teruel, acabóse de redondear la reconquista con la adquisición de Rubielos de Mora en; 1204; de Castiel y Ademuz en 1212, y de Villel en 1224. De manera que desde 1224 todo estaba dispuesto para, que los cristianos pudieran trasponer la sierra de Jabalambre, que era por entonces la línea divisoria entre la monarquía aragonesa y el señorío mahometano. Alcañiz y Cantavieja servían de baluarte á los cristianos por la parte oriental, y por el Sur Albarracin y Teruel eran los puntos avanzados que amenazaban á Valencia; y aquí debemos recordar lo que en la introducción dejamos apuntado. La dominación de los árabes en el suelo aragonés fué menos permanente que en Castilla. Plaza ó castillo tomados, rara vez se perdían. Avanzar, era triunfar. En menos de ochenta años, estoes, desde 1096 áll71, la monarquía aragonesa se habia dilatado para no perder ya un palmo de tierra, desde el valle de Jaca hasta las altas cumbres del Jabalambre. Sesenta años mas tarde, ya tocaban sus linderos en el Mediterráneo.</p>
<p>Desde los primeros años de la repoblación, adquiere suma importancia el naciente puesto avanzado de Teruel. Allí se preparan todas las espediciones que hacen los caballeros cristianos al reino de Valencia. Secreto presentimiento Ies está diciendo que no tardará en derrumbarse el poderío musulmán por aquella parte de España, que pronto caerá Valencia en sus manos, y allá van á Teruel cuantos quieren enriquecerse con el botín de la victoria. Corría el año 1225, y hallándose el rey en el pueblo de Horta, que era de la órden del Temple, mandó despachar cartas de llamamiento á los ricos hombres que tenian las villas y lugares, para que en cierto dia se reuniesen en Teruel-con sus correspondientes mesnadas. El rey trataba de entrar en el reino de Valencia y apoderarse de algún lugar muy principal, para cuya empresa le sirvió con espléndidos donativos D. Pascual Muñoz, que habia sido privado del rey D. Pedro III, y pertenecía á las mejores y mas principales familias de Teruel. Ofreció Muñoz para aquella guerra dar los dineros que fuesen necesarios, encargándose además de facilitar á la gente dé guerra los víveres que se necesitaran para el consumo de tres semanas.</p>
<p>Esta primera espedicion ño tuvo resultado, por culpa de D. PedroAhones, magnate poderoso que arrastró á los ricos hombres á la confederación y liga que se hizo en Alagon. Debilitadas las fuerzas de don Jáime, no pudo atacar á los moros con vigor y tuvo, que ajustar una tregua con el emir de Valencia. Volvióse el rey á Teruel, desde donde partió para Zaragoza, y llegando á Galámocha, encontró áD. Pedro Ahones acompañado de sesenta caballeros, que iba á ha-, cer entrada en tierra de moros con su hermano don Sancho, obispo de Zaragoza. Rogóle el rey que se volviese hasta Burbáguena, diciendo que le quería hablar en presencia de algunos ricos hombres de Aragón. Llegaron al&#8217;pueblo, se alojaron en una casa del Temple, y allí parece que el rey le reprendió ásperamente por su conducta; rogóle que se volviese, y Ahones insistió en proseguir su viaje; ordenó el rey que le prendiesen, huyó aquel saliéndose del pueblo, y alcanzado allá en la loma por donde iba el camino de Cutanda, fué-muerto de una lanzada que le dió Sancho Martínez de Luna.</p>
<p>No se abandonaba, sin embargo, la empresa de Valencia, Aun proseguía la guerra en 1232 con alternativas varias, cuando se supo .que los del concejo de Teruel se habían apoderado de Ares, lugar fuerte e,n los confines del reino de Valencia, y casi al mismo tiempo llegaron mensajeros con la noticia de que Mo~ relia se había rendido á D. Blasco de. Alagon. Fué el rey á Teruel á principios del mismo año, y allí recibid el homenaje que le hizo Zeit-Abu-Zeyt, emir destronado de Valencia, de serle fiel valedor y amigo en la. proyectada conquista. Este Zeit se convirtió mas adelante á la fé cristiana, y en Teruel residía cuando el rey le confirmó la donacion que. le Jiabia hecho para, durante su vida de las villas de Riela y Magallon. Rindióse Burriana, y fué tomada Valencia en 1238 (1). Hubo algunos años despues &#8216;de la conquista de Valencia, en 1254, un* alzamiento que duró mas de tre&amp; años, promovido por el caudillo Aíazdrach que consiguió apoderarse de muchos castillos. Sucedió entonces-que los concejos de Tortosa, Alcañiz, Castellote, Orta y Valderrobres, se armaron y fueron en .busca de los. moros por la parte de Eslída; trabóse la refriega y los&#8217; cristianos quedaron derrotados, pereciendo como unos, quinientos-.</p>
<p>Corresponde al reinado de D. Jáime II la caida ruidosa de la órden del Temple, cuyos caballeros tanto-se distinguieron en la guerra contra los moros de Es&#8211;<br />
(1) «Et como quier, se lee en el manuscrito, que entre los pobladores se sigan otros odios et desgrados&gt; por cuanto en esto todos deben seyer unos, etc.»<br />
(1) Los vecinos de Teruel tomaron una parte muy activa en esta, guerra, y se distinguieron mucho en el postrer asalto, clavando los. primeros la bandera cristiana sobre las almenas de la puerta de Ser-, ranos.</p>
<p>E</p>
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