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dió fin al reino y señorío de los Azagras que habian dominado aquella tierra como príncipes soberanos é .. independientes por espacio de 127 años.

Disponian los reyes por aquel tiempo de pueblos y dé tierras, de bienes,y de personas, como se les antojaba. Antes de salir de Albarracin cedió D. Pedro la ciudad y su territorio al infante D, Fernando, su hijo natural, habido con doña Inés Zapata. Madre é hijo se portaron tiránicamente con los naturales; y así, queriendo pocos años despues el rey Alonso III de Aragón quitarles la plaza, los mismos paisanos le entregaron la villa, y las fortalezas tampoco resistieron mucho, á escepcion de la torre del Andador, que defendió don Sancho Ruiz de Azagra, adquiriendo por ello la alcaidía y tenencia del castillo de Eódenas. No quisieron convenir en la cesión el infante D. Fernando y su madre, y quedaron presos, hasta que á instancias de don Pedro Fernandez de Híjar, viéndose sin recursos para sostener su causa, se contentaron con una indemnización en tierra llana, y en 1297 cedieron la plaza y sierras de Albarracin al rey D. Alonso.

Queria este trasmitirla á D. Juan Nuñez de Lara, hijo del antes mencionado y de doña Teresa Alvarez de Azagra, bajo ciertas condiciones; y por si no le cum-plia lo estipulado, la entregó juntamente con el castillo de Eódenas á Pedro Jimenez de Iranzo para que los tuviese en tercería y los guardase en nombre del rey de Aragón y de D. Juan por tiempo de diez años, para que pásado aquel término los rindiese con mandamiento y autoridad real á D, Juan ó á sus sucesores. No cumplió Nuñez lo estipulado, y faltando á la fidelidad prometida se pasó al servicio de Castilla, con lo que . se sacó la villa de la tercería, * tomando posesion de ella en nombre del rey D. Alaman de Gádar. Por fin en el año 1800 el rey D. Jáime II fué personalmente á Albarracin, y convocados en la iglesia del Salvador el dia de San Pedro el juez, los oficiales y el concejo, le juraron por señor, y le hicieron homenaje d§ manos y boca, haciéndolo mismo canónigos y clérigos, quedando desde entonces definitivamente incorporada á la corona de Aragón.

CAPÍTULO IY.

Prosigue la historia de la provincia desde la repoblación ó conquista de Teruel hasta el reinado de D. Fernando el Católico.

(Desde 1171 hasta 1486).

«Según cuentan los viejos, en el tiempo pasado de Teruel ayusso toda la tierra hera de moros. En aquel tiempo vino el noble señor D. Alfonso por gracia de Dios rey daragon compte de Barcelona, et marqués de Proenza á da quel lugar que hera de Santa Maria de la Yillavieja de Teruel con buena gent et de grant esfuerzo de tener frontera contra los moros. Et el dito señor Bey tractaba et ordenaba- entre sí si pudiese en esta comarca hacer una villa. Empezó vidiendo que hera muy peligrosa cossa de fer por la grant multitut de.moros q. eran arededor á todas partes; temióse q. no podrie haver cabo de q. se perderien en casa mucha gent, por esso hecholo assi en olvido. Et la buena gent q. eran allí con el rey entendieron la voluntat de el dito Rey.

»Et el gran dubdó, et con gran esfuerzo digeronle: Señor, dadnos aquellos fueros, franquezas et libertades q. nos vos demandaremos por vos et por todos los vuestros et por todos tiempos para nos, et para los nuestros presentes et advenideros, et nos con ayuda de Dios poblaremos una villa en esta comarca por la qual fiamos por Dios que conquerreremos et ganaremos mas tierra adelante. Et el Rey visto el gran peligro et difícultat dijo q. él no lo querie, ni le otorgaba, que grant vergüenza le serie et menosprecio de comenzar obra non valedera, et dijoles que si tal cosa querien fer, que la ficiesen por sí, mas no por él, ni en su nombre, antes los agenaba et desnaturaba de si como no vasallos suyos pda. (perdida 6 prendida) lux obra no hobiese cabo, que á él no fuese vergüenza, ni le pudiese seyer retrahido q. habia comenzado tal obra, et que no le habia dado cabo. Et la buena gent con grant esfuerzo digeron que ellos-si queíian aventurar á la merced et ayuda de Dios. Et de si dejolos el Rei con grant horrencia, et encomendolos á Dios et á la buena gent que aquí fincaron, amándose como á buenos hermanos et teniéndose buena voluntat los unos á los otros.

»En el nombre de Dios pusieron en obra la dha. poblacion et andaron por todas las otras muelas que están cerca esta villa, et no hubieron tan buenas señales como en esta muela do es agora la villa de Teruel. Etlós adalides (1) et los mas sabidores de tal fecho subieron á la muela et allido es agora la plaza de mana en el alba trobaron un bel toro et andaba una bella estrella sobre él. E luego que los vido el toro, comenzó á bramar et digeron los adalides que aquí habian buenas señales por fer la poblacion do aquel toro les clamaba; et daquel encuentro da quel toro tomaron señal. Et por esto facen enla señal toro y estrella….. Et con gran traballo comenzaron á fer los muTOS de la villa, no solament con agua et con tierra et con piedra, mas aun con sangre, porque los unos lanzaban los muros et los otros defendienlos et combatiénse con los moros. Et de primero ficieron un antipecho conque se “defendiesen, et fendo aquel et lidiando con los moros, murien los homes cada dia sobre los fun-damientos de los adarves, bolviendo hi lur sangre, sobre la qual sangre multiplicaban los adarves» (2).

Con esta sencillez primitiva, no exenta de la tosquedad y rudeza propias de la Edad media, se refiere la conquista ó repoblación de Teruel, que debió verificarse, según Zurita, allá por los años 1171. La narración que antecede tiene todos los visos de autenticidad, puesto que está tomada del Libro verde ó de los Anales que desde tiempo inmemorial se conserva en el archivo del ayuntamiento de Teruel; y aunque el lenguaje en que está escrito no es el lemosin que se usaba en tiempo de la reconquista, ya se comprende que debió modificarse en alguna de las copias sacadas

(1)    Los Anales que contiene el Libro verde que se conserva eu el archivo dél ayuntamiento de Teruel mencionan, cómo los mas principales, á. Sancho Sánchez Muñoz y Blasco Garcés de Marcilla.

(2)    Fundación de Teruel, M. S. que se conserva en la Biblioteca de la Academia de la Historia, coleccion de Tragedia, t. XIX,

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Capítulo Capítulo 3.- Historia del señorío de Albarracin, Segunda Parte | publicado por admin el Sunday 25 October 2009 a las 16:29
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