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paña. Relajada la primitiva austeridad de la órden con las riquezas que habian adquirido en las Cruzadas, parece que ostentaron los caballeros un fausto superior en ocasiones al de los mismos reyes, especialmente los templarios de Francia..Sin dar por ciertos los crímenes atroces de que se les acusaba, no debe ocultarse que mas de una vez hicieron gala de su desenfrenado boato, y que cansaron en ocasiones algún escándalo con sus vicios. No eran estos motivos suficientes para disolver una institución que habia prestado tan esclarecidos servicios á la cristiandad; pero se interpuso la codicia, y su ruina fué decretada por el Papa Clemente V á ruegos de Felipe el Hermoso, rey de Francia. En un mismo dia del mes de octubre de 1307 todos los templarios fueron reducidos á prisión, despues confiscados sus bienes y condenado á muerte el gran maestre de la órden. Los de A.ragon, Cataluña y Valencia se hi-. cieron fuertes en sus castillos, y se resistieron á los cercos y á los asaltos. Apelaron al Papa, ofreciendo presentar pruebas irrecusables de su inocencia. Clemente V se mantuvo inexorable, y Jáime II les hizo una guerra continua y terrible en el año 1308, hasta que rendido el gran, castillo de Monzon se entregaron todos, siguiendo la suerte general de todos, los templarios de Castellote, Montalban, Alfambra y otros puntos, que en vano se resistieron con denuedo en sus castillos.
En 1322 parece que empezaron los ^célebres bandos de Teruel entre las dos familias rivales de Muñoces y Marcillas, que durante mucho tiempo se disputaron la supremacía en el gobierno de la ciudad. Zurita cuenta que fué allá un hijo de Alfonso -IV para ápaci-guarios. Tan encrespados estaban los ánimos, que un dia en presencia del infante vinieron á las manos estando en su mismo palacio; y solo pudo dominar por entonces aquellas turbulencias, desterrando á Juan Sánchez Duran, que resultó ser el verdadero promovedor, por cuatro años fuera del reino. Volvieron, sin embargo, á renacer mas tarde, porque en los Anales de Teruel se habla de grandes muertes y heridas en 1356; de haber sido quemado vivo en la plaza de Teruel, Ramiro, hijo de Ferrant Sánchez Muñoz, en 1366; y de otra refriega que hubo en la plaza én 1461, durante las fiestas que se hicieron para obsequiar á los infantes de Aragón que habian ido ála ciudad. La historia déla Edad media menciona con harta frecuencia estas rivalidades que ensangrentaban las calles de las ciudades. También en Albarracin las hubo, aunque con la singularidad de ser los bandos entre los cristianos y moros que allá se quedaron despues de la reconquista.
Sucedió en 1334 un hecho, harto repetido en nuestra historia, y que prueba délo que son capaces un rey débil y sumiso, y una reina altanera y vengativa. Reinabá en Aragón Alfonso IV, que habia casado con doña Leonor de Castilla. Hervía la córte en pasioncillas é intrigas miserables que enardecían mas la ambición y los ódios de la reina, que Alfonso habría podido sofocar si menos sojuzgado su esposa le tuviera. Iba el rey á Teruel, y á instancia de la reina fueron citados para que en aquella ciudad comparecieran Miguel Perez Zapata, García de Loriz y Lope de Concut. Mas precavidos los primeros, y sospechando que algo se tramaba contra ellos, huyeron ó se ocultaron. Mas confiado Lope de Concut, ó descansando en su conciencia que de nada le acusaba, alcanzó, al rey en el pueblo de Godos. Estimábale el rey, pues Concut era su secretario, y aconsejóle que se fuese, porque la reina le tenia mala voluntad y le perseguía. Replicó con noble entereza el infeliz que habiendo servido siempre con lealtad, nada debia temer de la reina. Cautivo el rey de su mujer, y rendido además de la enfermedad que padecía, nada podía negar á sus ruegos. Y así, en llegando á Teruel, fué preso Concut, y conducido á Valencia, puesto en el tormento y coudenado á morir ahorcado por traidor.) Así juegan muchas veces los.tiranos reyes con la vida de sus subditos! ¡Así suelen recompensar los servicios mas esclarecidos!
Fué el año 1348 de triste recuerdo en la historia de Aragón por la peste desoladora que afligió el reino. Celebrábanse Córtes’ en Zaragoza, y hubo necesidad de trasladarlas á Teruel, que ya estaba libre de epidemia. Durante la estancia del rey D. Pedro IV, recibió el título de ciudad, y por disposición del mismo monarca fueron restauradas sus puertas y murallas que ya se encontraban en ruinoso estado. Agradecidos los habitantes por la predilección que manifestaba el rey á su ciudad, diéronle repetidas muestras de lealtad auxi-, liándole en las guerras de la Union; y en 1347 tomaron parte los teruelanos en la batalla de Játiva, en la cual murió su jefe Pedro Muñoz.
Las guerras que hubo entre los dos Pedros de Aragón y Castilla causaron muchos daños en los pueblos de la provincia, sobre todo en los que están situados en la zona comprendida entre Daroca y Sarrion. Muchas aldeas fueron quemadas, y otras quedaron despobladas (1). Las causas de aquella prolongada contienda, que empezó en 1356 y duró hasta 1365, fueron varias y complicadas. Ambos reyes estaban mutuamente quejosos. El aragonés estaba resentido de que hubiesen encontrado acogida dos hermanos suyos en Castilla, .promoviendo desde allí continuas turbaciones en su reino, y de que Elche y Orihuela se hallasen ocupadas por guarniciones castellanas con anuencia de Fernando de Aragón. El rey de Castilla se querellaba á su vez de que mientras se padecía escasez y hambre en sus reinos, las naves aragonesas detenían los granos en la desembocadura del Guadalquivir; que en Aragón se agasajaba á todos los fugitivos de Castilla, y por último, que todos los caballeros aragoneses de Santiago y Calatrava se desentendían de las órdenes de sus respectivos maestres que residían en Castilla.
(1) Quedaron despobladas á consecuencia de aquellas guerras las aldeas siguientes, cuyos términos se agregaron i los pueblos colindantes: Camáras, Castillejo, Herrera, Mierla, Labúrda, La Zarza, Losilla, Puerto de Eliche, Salce, Villacatima, Villagarda y Zarzuela. Todas estas pardinas, escepto la de Villacatima, se arrendaban después de 1495 por la Bailia general de Aragón, como tierras realengas.
En el partido de Teruel quedaron los siguientes despoblados: Abuan, Alcamin, Alearía de Bellestar, Buaman, Burel, Cañada de García López, Castellón de Cabras, Gazapos, Cuevas de ítocin, Foz-la, Gallel, Gasconella, Guidal, Hornos, Malezas, Monta, Piedra Salz, Puerto de Escaviella, Vallidau, Fuentes de García, Rora y Villar de Menga.
Para mas detalles puede verse la escelente Historia de la Economía política de Aragón, por D. Ignacio Asso del Rio.
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