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	<title>Crónica General de España (1866): Provincia de Teruel &#187; Capítulo 4.- Prosigue la historia de la provincia, desde la repoblación o conquista de Teruel hasta el reinado de Fernando el Católico</title>
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		<title>Página 75</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:29:07 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Capítulo 4.- Prosigue la historia de la provincia, desde la repoblación o conquista de Teruel hasta el reinado de Fernando el Católico]]></category>
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paña. Relajada la primitiva austeridad de la órden con las riquezas que habian adquirido en las Cruzadas, parece que ostentaron los caballeros un fausto superior en ocasiones al de los mismos reyes, especialmente los templarios de Francia..Sin dar por ciertos los crímenes atroces de que se les acusaba, no debe ocultarse que mas de una [...]]]></description>
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<p>paña. Relajada la primitiva austeridad de la órden con las riquezas que habian adquirido en las Cruzadas, parece que ostentaron los caballeros un fausto superior en ocasiones al de los mismos reyes, especialmente los templarios de Francia..Sin dar por ciertos los crímenes atroces de que se les acusaba, no debe ocultarse que mas de una vez hicieron gala de su desenfrenado boato, y que cansaron en ocasiones algún escándalo con sus vicios. No eran estos motivos suficientes para disolver una institución que habia prestado tan esclarecidos servicios á la cristiandad; pero se interpuso la codicia, y su ruina fué decretada por el Papa Clemente V á ruegos de Felipe el Hermoso, rey de Francia. En un mismo dia del mes de octubre de 1307 todos los templarios fueron reducidos á prisión, despues confiscados sus bienes y condenado á muerte el gran maestre de la órden. Los de A.ragon, Cataluña y Valencia se hi-. cieron fuertes en sus castillos, y se resistieron á los cercos y á los asaltos. Apelaron al Papa, ofreciendo presentar pruebas irrecusables de su inocencia. Clemente V se mantuvo inexorable, y Jáime II les hizo una guerra continua y terrible en el año 1308, hasta que rendido el gran, castillo de Monzon se entregaron todos, siguiendo la suerte general de todos, los templarios de Castellote, Montalban, Alfambra y otros puntos, que en vano se resistieron con denuedo en sus castillos.</p>
<p>En 1322 parece que empezaron los ^célebres bandos de Teruel entre las dos familias rivales de Muñoces y Marcillas, que durante mucho tiempo se disputaron la supremacía en el gobierno de la ciudad. Zurita cuenta que fué allá un hijo de Alfonso -IV para ápaci-guarios. Tan encrespados estaban los ánimos, que un dia en presencia del infante vinieron á las manos estando en su mismo palacio; y solo pudo dominar por entonces aquellas turbulencias, desterrando á Juan Sánchez Duran, que resultó ser el verdadero promovedor, por cuatro años fuera del reino. Volvieron, sin embargo, á renacer mas tarde, porque en los Anales de Teruel se habla de grandes muertes y heridas en 1356; de haber sido quemado vivo en la plaza de Teruel, Ramiro, hijo de Ferrant Sánchez Muñoz, en 1366; y de otra refriega que hubo en la plaza én 1461, durante las fiestas que se hicieron para obsequiar á los infantes de Aragón que habian ido ála ciudad. La historia déla Edad media menciona con harta frecuencia estas rivalidades que ensangrentaban las calles de las ciudades. También en Albarracin las hubo, aunque con la singularidad de ser los bandos entre los cristianos y moros que allá se quedaron despues de la reconquista.</p>
<p>Sucedió en 1334 un hecho, harto repetido en nuestra historia, y que prueba délo que son capaces un rey débil y sumiso, y una reina altanera y vengativa. Reinabá en Aragón Alfonso IV, que habia casado con doña Leonor de Castilla. Hervía la córte en pasioncillas é intrigas miserables que enardecían mas la ambición y los ódios de la reina, que Alfonso habría podido sofocar si menos sojuzgado su esposa le tuviera. Iba el rey á Teruel, y á instancia de la reina fueron citados para que en aquella ciudad comparecieran Miguel Perez Zapata, García de Loriz y Lope de Concut. Mas precavidos los primeros, y sospechando que algo se tramaba contra ellos, huyeron ó se ocultaron. Mas confiado Lope de Concut, ó descansando en su conciencia que de nada le acusaba, alcanzó, al rey en el pueblo de Godos. Estimábale el rey, pues Concut era su secretario, y aconsejóle que se fuese, porque la reina le tenia mala voluntad y le perseguía. Replicó con noble entereza el infeliz que habiendo servido siempre con lealtad, nada debia temer de la reina. Cautivo el rey de su mujer, y rendido además de la enfermedad que padecía, nada podía negar á sus ruegos. Y así, en llegando á Teruel, fué preso Concut, y conducido á Valencia, puesto en el tormento y coudenado á morir ahorcado por traidor.) Así juegan muchas veces los.tiranos reyes con la vida de sus subditos! ¡Así suelen recompensar los servicios mas esclarecidos!</p>
<p>Fué el año 1348 de triste recuerdo en la historia de Aragón por la peste desoladora que afligió el reino. Celebrábanse Córtes&#8217; en Zaragoza, y hubo necesidad de trasladarlas á Teruel, que ya estaba libre de epidemia. Durante la estancia del rey D. Pedro IV, recibió el título de ciudad, y por disposición del mismo monarca fueron restauradas sus puertas y murallas que ya se encontraban en ruinoso estado. Agradecidos los habitantes por la predilección que manifestaba el rey á su ciudad, diéronle repetidas muestras de lealtad auxi-, liándole en las guerras de la Union; y en 1347 tomaron parte los teruelanos en la batalla de Játiva, en la cual murió su jefe Pedro Muñoz.</p>
<p>Las guerras que hubo entre los dos Pedros de Aragón y Castilla causaron muchos daños en los pueblos de la provincia, sobre todo en los que están situados en la zona comprendida entre Daroca y Sarrion. Muchas aldeas fueron quemadas, y otras quedaron despobladas (1). Las causas de aquella prolongada contienda, que empezó en 1356 y duró hasta 1365, fueron varias y complicadas. Ambos reyes estaban mutuamente quejosos. El aragonés estaba resentido de que hubiesen encontrado acogida dos hermanos suyos en Castilla, .promoviendo desde allí continuas turbaciones en su reino, y de que Elche y Orihuela se hallasen ocupadas por guarniciones castellanas con anuencia de Fernando de Aragón. El rey de Castilla se querellaba á su vez de que mientras se padecía escasez y hambre en sus reinos, las naves aragonesas detenían los granos en la desembocadura del Guadalquivir; que en Aragón se agasajaba á todos los fugitivos de Castilla, y por último, que todos los caballeros aragoneses de Santiago y Calatrava se desentendían de las órdenes de sus respectivos maestres que residían en Castilla.</p>
<p>(1) Quedaron despobladas á consecuencia de aquellas guerras las aldeas siguientes, cuyos términos se agregaron i los pueblos colindantes: Camáras, Castillejo, Herrera, Mierla, Labúrda, La Zarza, Losilla, Puerto de Eliche, Salce, Villacatima, Villagarda y Zarzuela. Todas estas pardinas, escepto la de Villacatima, se arrendaban después de 1495 por la Bailia general de Aragón, como tierras realengas.</p>
<p>En el partido de Teruel quedaron los siguientes despoblados: Abuan, Alcamin, Alearía de Bellestar, Buaman, Burel, Cañada de García López, Castellón de Cabras, Gazapos, Cuevas de ítocin, Foz-la, Gallel, Gasconella, Guidal, Hornos, Malezas, Monta, Piedra Salz, Puerto de Escaviella, Vallidau, Fuentes de García, Rora y Villar de Menga.</p>
<p>Para mas detalles puede verse la escelente Historia de la Economía política de Aragón, por D. Ignacio Asso del Rio.</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 76</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:28:58 +0000</pubDate>
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Lo mas furioso de la guerra se emprendió por las. fronteras de Aragón, teniendo que resistir lo mas recio del empuje castellano las comunidades de Calata-. yud, Daroca y Teruel; y para proveer en lo que convenia á la defensa del reino, nombró en 1363 D. Pedro IV por capitanes de la comunidad de Teruel [...]]]></description>
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<p>Lo mas furioso de la guerra se emprendió por las. fronteras de Aragón, teniendo que resistir lo mas recio del empuje castellano las comunidades de Calata-. yud, Daroca y Teruel; y para proveer en lo que convenia á la defensa del reino, nombró en 1363 D. Pedro IV por capitanes de la comunidad de Teruel á D. Guillen Ramón de Ceruelo y un caballero que se decia García Ganosa, entrambos muy valientes y prácticos en las cosas de la guerra; y dispuáo que se derribasen los lugares y fortalezas de aquella comarca que no estuvieran en disposición de defenderse, y que la gente se guareciera en los lugares fuertes. Nombróse igualmente á D. Pedro, conde de Urge! y sobrino del rey, capitan general de la comunidad y ciudad de Teruel y del lugar de Monreal, que entonces era un punto importante y fortificado, y correspondía á la comunidad de Daroca.</p>
<p>No fué favorable la fortuna á los aragoneses en la campaña de 1364. Los castellanos, despues de tomará Calatayud, avanzaron rápidamente por Maluenda, Cervera, Alhama y Fuentes; subieron por el valle del Jiloca, y en «el dia negro y amargo de San Márcos» se presentaron ante las murallas de Teruel. Nueve dias duró el sitio, y se cuenta en los Anales que los castellanos tomaron la plaza el dia de Santa Cruz por tracto malo et falso, penetrando por la puerta que aun subsiste en frentedelos Arcos, que todavía cónservael nombre de Puerta de la traición, que las tradiciones populares le dieron. No se detuvo D. Pedro el Cruel en Teruel, sino que avanzó inmediatamente hácia el reino de Valencia, arrasando la Puebla y Sarrion, talando toda la tierra hasta Jérica y no deteniéndose liasta Valencia, de cuya plaza se apoderó igualmente. La ciudad de Teruel estuvo en poder d^los castellanos hasta el 5 de abril de 1367, que.cometieron sinnúmero de tropelías y exacciones antes de abandonarla. Ataron y dieron tormento á ricos y á judíos, y cargados de joyas y de dinero se fueron á Castilla por Cañete.</p>
<p>La muerte repentina del rey D. Martin, ocurrida en Barcelona el año 1410, produjo el célebre interregno que dejó abandonado el reino á grandes dificultades y trastornos, que por fortuna pudieron evitarse con la suma prudencia y esquisito celo por el bien público que demostraron los hombres de Estado de aquellos tiempos., El rey habia muerto sin dejar sucesión, puesto que su hijo único D. Martin, príncipe heredero de Aragón y rey de Sicilia, había fallecido un año antes. Presentáronse como pretendientes á la corona don Fernando, infante de Castilla, que&#8217;alfin resultó electo en el parlamento de Caspe; el conde de Prades; el duque de Gandía; D. Jáime, último conde de. Urg-el; el conde de Luna, y el duque de Calabria. Todos estos aspirantes alegaron sus derechos, al parecer incuestionables, puesto que todos descendían del rey D. Jáime II de Aragón. Presentaron cada uno su demanda ante el parlamento que se formó en Barcelona, que sucedió inmediatamente á las Córtes que allí estaban congregadas. El parlamento se declaró incompetente para resolver la cuestión, y manifestó que solo una congregación general de los tres reinos (Aragón, Cataluña y Valencia) podía resolverla.. Y sin dar lugar á nuevas dificultades y complicaciones, cerraron sus sesiones, nombrando una comision que pasara á Zaragoza á promover y realizar esta idea.</p>
<p>La comision ó embajada catalana encontró muy agitados los ánimos en la capital del reino. Cada pretendiente aspiraba á formarse un partido que sostuviera sus derechos, en caso estremo, por la fuerza de los armas, siendo los mas poderosos los que apoyaban al conde de Urgel y al príncipe de Antequera. La guerra civil parecía próxima á estallar, y hubiera estallado sin duda sin la iniluencia del arzobispo de Zaragoza, del Justicia mayor Cerdan y del célebre Berenguer de Bardají, que conferenciaron con los hombres mas importantes de entrambos bandos, y consiguieron que se reunieran las Córtes de los tres reinos en Calatayud. Pero ya desde las primeras sesiones surgió la-difícil cuestión de la presidencia, que no pudo decidirse en cuatro meses de debates y negociaciones. Para salvar esta dificultad, propuso Berenguer de Bardají que se nombrasen nueve personas que se encargaran ae determinar la forma en que debia reunirse la congregación general de los tres reinos. Nombráronse en efecto, y acordaron que el parlamento aragonés se convocara para Alcañiz, y qqelas Córtes de Valencia y Cataluña se reunieran en puntos próximos á la citada villa, pero ambas dentro de su jurisdicción respectiva.</p>
<p>Disuelto el parlamento de Calatayud, hubo graves alteraciones en Arag-on y en Valencia, promovidas por los partidarios del conde de Urgel, que eran muchos y de temple arrebatado. El arzobispo de Zaragoza fué asesinado por D. Antonio de Luna, y corrió la sangre y hubo gran mortandad en las calles de Valencia. Por fortuna la mayoría del país comprendió que no debia resolverse la cuestión dinástica en los campos de batalla, sino en las discusiones mesuradas de las Córtes. Despues de algunas dificultades, propias unas de las circunstancias, ocasionadas otras por los hombres, se verificó al fin la reunión del parlamento aragonés en Alcañiz, inaugurándose con gran pompa las sesiones el 10 de setiembre de 1411, al. mismo tiempo que las Córtes catalanas se reunían en Tortosa, y el parlamento valenciano en Trahiguera unas veces y otras en Vínaroz y Morella. No quiso reconocer el conde de Urgel la validez y legitimidad del parlamento de Alcañiz, y consiguió qué se convocara y reuniera otro en Mequinenza. Sin embargo, el de Alcañiz logró sobreponerse y ser reconocido por los de Cataluña y Valencia.</p>
<p>No concurrieron, sin embargo, los valencianos cuando llegó el momento de decidir las bases preliminares parala declaración del derecho á la corona : como los partidarios del conde de Urgel no soltaban las armas, y amenazaba una invasión francesa, y era urgente acabar ct&gt;n aquel estado angustioso de cosas, tomaron los de Alcañiz .una resolución suprema. En la sesión de 15 de febrero de 1412, quedó definitivamente acordado que los parlamentos de Tortosa y Alcañiz eligieran en breve plazo nueve compromisarios que declarasen y fallasen sin apelación cuál de los pretendientes tenia mejor derecho; que los nueve se reunieran en Caspe, y que solo la espresada comision estaba facultada para hacer la elección y declaración del nuevo monarca. El</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 77</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:28:50 +0000</pubDate>
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12 de marzo procedieron el gobernador del reino y el Justicia mayor á nombrar los nueve compromisarios, resultando elegidos: por el reino de Aragón, D. Domingo Ram, obispo de Huesca y Jaca, que despues fué cardenal, natural de Alcañiz; D. Francés de Aran-da, consejero que habia sido del rey D. Martin y gran valido del [...]]]></description>
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<p>12 de marzo procedieron el gobernador del reino y el Justicia mayor á nombrar los nueve compromisarios, resultando elegidos: por el reino de Aragón, D. Domingo Ram, obispo de Huesca y Jaca, que despues fué cardenal, natural de Alcañiz; D. Francés de Aran-da, consejero que habia sido del rey D. Martin y gran valido del Papa Benedicto, natural de Teruel, y Micer Berenguer de Bardají, versadísimo en las leyes del reino y uno de los hombres de juicio mas esclarecido que hubo en aquel tiempo; por el principado de Cataluña, el arzobispo de Tarragona, Micer Guillen de Val-seca y Micer Bernardo de Gualbes, síndico de Barcelona; y finalmente, por el reino de Valencia, D. Bonifacio Ferrer, el maestro fray Vicente Ferrer y Micer Ginés de Babaza.</p>
<p>Ajeno es nuestro propósito á lo que pasé en el parlamento de Caspe. Diremos, sin embargo, breves palabras para que no resulte truncada la narración histérica del interregno. Diése dos meses de tiempo á los compromisarios para publicar lasentencia, prorogables por otros dos, si no eran suficientes los primeros; y se les previno que la elección no seria válida sino concurrían seis votos cuando menos de los nueve, y que no faltasen entre ellos un voto por cada reino. El dia 24 de junio de 1412 quedé definitivamente resuelta la sucesión á la corona, declarando el parlamento de Cas-pe, por seis votos contra dos y uno que se abstuvo, «que los vasallos y súbditos de Aragón debian prestar fidelidad á D. Fernando, infante de Castilla, y á él debian tener por verdadero rey y señor,»</p>
<p>1427. Hallábase el rey Alfonso Ven Valencia, donde mandé convocar Córtes del reino de Aragón para la ciudad de Teruel. Fué el monarca desde Valencia, y se reunieron las Córtes el 19 de noviembre, celebrando las primeras sesiones en la iglesia de San Martin, trasladándose luego á la de Santa María deMediavilla (la catedral). Aquel mismo Berenguer de Bardají, que tan importante papel representó durante el interregno, era ála sazón Justicia mayor y juez de las Córtes, y fué el encargado de manifestar á los diputados que las Córtes se habian convocado para entender en la administración de justicia que estaba muy embrollada y entorpecida. Duraron las Córtes hasta el mes de abril de 1428, y una de las cuestiones importantes que en ellas se trataron fué la unificación monetaria en toda la corona de Aragón, para cuyo efecto llegaron comisionados de Barcelona, de Valencia y de Mallorca. Alfonso V dejó en Teruel huellas sangrientas de su tiranía. Ciertas disposiciones suyas, que tocaban ála integridad de los antiguos fueros de la ciudad, suscitaron la oposicion patriótica y vigorosa de Francisco Villanueva, juez que era de Teruél aquel año. No quiso Villanueva doblegarse al mandato del rey, y&#8221; pagó con la vida su noble entereza, pues murió ahogado por órden de aquel en las casas consistoriales, y arrojado su cuerpo desde el balconaje á la plaza del Mercado. Su cadáver fué enterrado en la iglesia de San Pedro el 6 de diciembre de 1427, y para sustituirle fué .nombrado juez de Teruel Martin de Orihuela. Estando el rey en Teruel convocó las Córtes generales del reino dé Valencia, para lo cual fué al pueblo de Barracas el 26 de enero, y desde allá se volvió, marchando en seguida á Ojos-Negros, en cuyo pueblo se concertó el matrimonio de la infanta doña Leonor, su hermana, con el príncipe heredero de Portugal.</p>
<p>1429. En 22 de octubre de este año se reunieron en Valderrobres las Córtes del reino, Apropio tiempo que las de Valencia se reunia n en San Mateo, y las de Cataluña en Tortosa. Deliberóse en las Córtes de Valderrobres, á propuesta del rey, sobre lo tocante á la guerra con el rey de Castilla; nombraron una comision, compuesta de 32 personas, 8 de cada Estado, para deliberar con el monarca, y con poder bastante para decidir en todas las cosas referentes á la guerra. Las actas de aquellas Córtes nos han trasmitido una curio-.?; sa noticia sobre la estadística de Aragón en aquella época, y sobre la manera con que solían percibirse ciertos impuestos. Ordenaron las Córtes imponer una contribución de guerra que debia pagarse por fuegos ú hogares, á razón de 12 sueldos jaqueses por cada fuego. Y para la percepción de este impuesto dispusieron que sirviera de regla el censo que se presentó álas Córtes de Maella en 1404, según el cual resultaban 42,683 casas. En estas mismas Córtes de Valderrobres se dispuso que en adelante no se pudiesen convocar los Estados del reino en los pueblos cuya poblacion faera menor de 400 vecinos, y dieron por concluidas sus tareas en 3 de diciembre de 1429.</p>
<p>1436. Durante el reinado de Alfonso V se celebraron también Córtes en Alcañiz. Mientras el rey se&#8217;en-golfaba en aquellas prolongadas guerras de Nápoles y Sicilia, el rey de Navarra D. Juan, lugarteniente suyo en Aragón, presidia en Alcañiz las Córtes de 1436 que otorgaron al monarca el nunca visto servicio de doscientos veinte mil florines, cantidad exorbitante para aquellos tiempos. Enfilas se formó un código ó cuaderno de leyes y fueros de Aragón, que con los demás que fueron publicándose en las Córtes sucesivas, completaron el código general llamado de D. Jáime el Conquistador. Allí también celebró la reina doña María, en 1441, otras Córtes que fueron prorogadas para Zaragoza.</p>
<p>1482. Los Anales de Teruel consignan la llegada á la ciudad de los Reyes Católicos (1) que venían de Valencia, y entraron en la poblacion el 7 de enero de 1482, acompañados de numeroso séquito, del cual formaban parte el cardenal Mendoza y muchos grandes de Castilla y Aragón. Fueron recibidos del vecindario con estremado regocijo y grandes fiestas; juraron los reyes en la iglesia de Santa María los privilegios y libertades de la ciudad, recibiendo de esta un donativo de doscientos florines de oro. Dos años despues déla llegada- de los Reyes Católicos, hubo alborotos en Teruel con motivo del establecimiento de la Inquisición. Los conversos eran en Teruel muchos y poderosos, agitaron los ánimos, conmovióse el pueblo, y el inquisidor Juan de Solivella tuvo que marcharse en medio de un motín. Mandó la ciudad comisionados al rey, encargados de manifestarle que el establecimiento de la Inquisición era un atentado contra los fueros, privilegios y libertades de Teruel. El rey se desentendió del</p>
<p>(1) «La señora reina venia en unas andas, porque estaba preñada.;^,, (Anales de Teruel, M. S- en la Academia de la Historia, Traggia.),</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 78</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:28:41 +0000</pubDate>
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asunto, y la ciudad apeló al Papa, no obteniendo tampoco resultado favorable.
1485. Tampoco los diputados favorecieron su demanda, limitándose á interceder con el rey que estaba muy irritado con los de Teruel por los alborotos anteriores. Abandonados también por&#8217; las aldeas de la comunidad, tuvieron al fin que doblegarse y consentir en la entrada de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.aragonsigloxix.es/teruelarchivos/teruel (77).jpg" alt="" width="450" height="600" /></p>
<p>asunto, y la ciudad apeló al Papa, no obteniendo tampoco resultado favorable.</p>
<p>1485. Tampoco los diputados favorecieron su demanda, limitándose á interceder con el rey que estaba muy irritado con los de Teruel por los alborotos anteriores. Abandonados también por&#8217; las aldeas de la comunidad, tuvieron al fin que doblegarse y consentir en la entrada de los inquisidores que empezaron poniendo presos á los mas influyentes y comprometidos, y encarcelando sucesivamente Á la mayor parte de los conversos de la ciudad, sin distinción de edad ni de sexo. Las víctimas del fanatismo religioso&#8217;fueron inu-«}• chas y de lo mas principal de la población/El 7 de enero de 1486 se celebró un auto de féjuntoá la puerta de Zaragoza, siendo quemados Jáime Martínez de Santangel, Francisco Tristan, Francisco de Puigmi-sia, Diego de Toledo, Pedro Pomar, Jáime Pomar, Juan Sánchez de Jarque (a) Royo, y las mujeres de Antón Royz y Gil Gracian, y en estátua las mujeres de Ferrando Ram y de Gil Gonzalvo Royz. Otras cuatro mujeres fueron condenadas á cárcel perpétua, entre ellas la de Alfonso de Santangel, cuya familia quedó completamente estinguida á consecuencia de aquellos sucesos. Los censos y bienes que se confiscaron entonces á los Ram, Santangel y otras familias tachadas de heregía, y de los cuales se incautó despues la comunidad, ascendían anualmente á cerca de 133,000 sueldos jaqueses.</p>
<p>CAPITULO Y.</p>
<p>&#8216; LA.S COMUNIDADES.</p>
<p>Así se llamaron en Aragón ciertos cuerpos gubernativos que solo se conocieron en dicho reino, y en ningún otro de los de España. Alcanzaron su mayor esplendor en los&#8217;siglos xin y xiv, y fueron perdiendo su importancia y su organización especial á medida que los reyes les fueron arrebatando sus prerogativas é interviniendo mas de lo que debieran en sus asuntos , interiores. Las comunidades de Aragón empezaron casi al mismo tiempo que la reconquista. Fueron cuatro, i saber: la de Teruel, la de Albarracin, la de lía-roca y la de Calatayud. Omitiremos la última,.. cuyo territorio está hoy comprendido en la provincia de Zaragoza, y nos ocuparemos de las otras tres que. corresponden á la de Teruel, totalmente Albarracin y Teruel, y solo en parte Daroca.</p>
<p>El origen de la comunidad de Teruel se remonta al reinado de D. Alonso II, que hizo donacion &#8216;á los pobladores de la villa de un estenso territorio que no abarcaba menos de 100 aldeas, número que fué disminu-1 yendo con el tiempo hasta quedar reducido á 90 que tenia en los últimos años del siglo pasado. El mismo rey les concedió los fueros de Sepúlveda ó de Estrema-dura,&#8217; que diferian bastante de los genérales de Aragón. Durante los dos primeros siglos, despues de la reconquista, conservóse intacta la supremacía de Teruel sobre las aldeas; pero á medida que estas fueron aumentando su riqueza y su vecindario, quisiéronla-turalmente intervenir de una manera mas eficaz y dilecta en la administración de justicia, y de aquí las prolongadas contiendas que empezaron á mediados del<br />
siglo xv y no terminaron hasta el reinado de Qár-los II. Ciento cincuenta años antes de la época citada, esto es, por el año 1300, ya se habian separado las aldeas de la villa en lo tocante á los asuntos puramente administrativos, formando su concejo independiente al que se llamaba el Común de las Aldeas.</p>
<p>Desde 1444 .especialmente, la oposicion de las aldeas se hizo mas porfiada y sistemática, alentadas como estaban por la protección que les concedían los reyes. En dicho año consiguieron de Alfonso V un privilegio, en virtud del cual podían ejercer la jurisdicción civil y criminal civilmente intentada. La ciudad, á su vez, se apoyaba en los derechos adquiridos y en la cabal observancia de&#8217; los fueros para obtener la revocación del citado privilegio. Iban y venían á Nápoles, donde residía el rey, mensajeros de ambas partes, cada cual en defensa de su derecho, sin que la competencia se decidiera de un modo definitivo. Agriados los ánimos de unos y otros,é impacientes con las dilaciones, perdieron toda mesura y apelaron á la fuerza.</p>
<p>Provocados los aldeanos con graves íujurias porlos oficiales y vecinos dé la capital, Ta sitiaron á mano armada y hostilizáronla con heridas y muertes en 1447. Para calmar estos disturbios,&#8217;nombró el lugarteniente del rey, por capitan de. la -comunidad y sus aldeas, á Ramiro de Funes, con facultades es&#8217;traordinariaspara apaciguarlos. Estaban entonces reunidas las Córtes del reino en Zaragoza, y los de Teruel presentaron su demanda pidiendo la revócacion; pero todos sus esfuerzos se estrellaron ante la inflexible voluntad del monarca, que afectaba tener por mejor derecho él de las aldeas.    . . .</p>
<p>Algunas de estas habían empezado á ejercerla jurisdicción civil y criminal, levantando .horcas en sus términos, viéndose obligada la ciudad á mandar sus regidores y oficiales para que las derribaran en Celia, Caudé, Celadas, Víllalba, Susana (1), Sarrion y La Puebla, Con el objeto de enterarse y discutir, el derecho de cada parte, fué á Teruel en .1450 el-rey de Navarra, lugarteniente del reino, y consiguió que aceptaran una concordia en virtud de la cual deberían nombraren lo sucesivo los jueces de Teruel alternados, debiendo elegirlos un año la ciudad y otro las aldeas.</p>
<p>Ni esta concordia ni otras que se celebraron posteriormente se cumplieron por ninguna de ambas partes, habiendo llegado el caso de haber dos jueces como sucedió en 1460, en que las aldeas obedecían como tal á Luis Perez de las Cuevas, elegido por ellas mismas, y qué gobernaba con entera independencia del de Teruel. Tal era eí estado de las cosas, cuando en 1463 quedó la resolución del negocio al arbitrio del rey D. Juan, en virtud de convenio otorgado por ambas partes. Decidió el rey-que los jurados de las aldeas, cada uno en su término, no pudiesen entender en cantidad que escediera de seiscientos sueldos jaqueses; y que el empleo de juez de la ciudad y pueblos de la comunidad, en lo tocante á la jurisdicción civil y cri-</p>
<p>(I) No existe ya este pueblo, ni se menciona siquiera en la relación de los despoblados que hay en la obra de Asso.</p>
<p>E</p>
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		<title>Página 79</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 22:20:29 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Capítulo 4.- Prosigue la historia de la provincia, desde la repoblación o conquista de Teruel hasta el reinado de Fernando el Católico]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Parte]]></category>
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<p>rainal un año se ocupase por vecino de la ciudad y otro por vecino de las aldeas, pero con la obligación de residir en la primera. Con esto cesaron las turbaciones y alborotos; pero la cuestión no se resolvió de una manera definitiva hasta el año 1601, en que se concedió álas aldeas la jurisdicción civil y criminal, civilmente intentada con apelación en las causas de menor cuantía al regidor de sexma, y de las mas graves al procurador general ó al juez de Teruel.</p>
<p>Deslindada la parte histórica de la comunidad.de Teruel, solo nos resta esponer- rápidamente el mecanismo de-su organización y gobierno. En conformidad con los fueros de Sepúlveda, habia en la ciudad de Teruel un juez&#8217;universal para todos los pueblos de la comunidad y alcaldes que conocían de las causas civiles y criminales. De las decisiones del juez de Teruel, parece que no seadmitia apelación en la Audiencia del reino, pudiendo hacerse solo por el recurso llamado de Perorecencía. Según el fuero, se nombraban los jueces por suerte; pero desde 1444 los reyes se fueron abrogando poco á poco el derecho de nombrarlos.</p>
<p>Los pastos, maderas y leñas de los montes y dehesas de la comunidad, erán de uso común para todos los pueblos que la componían,&#8217;pero el pago de décimas y de los impuestos reales, así como todo lo que se refiere , á la jurisdicción- local, era, propio y esclusivo de los Concejos de lás&#8217;aldéas, que obraban en esto con completa independencia de la comunidad. Esta comunion<br />
Pórticos &#8216;de la plaza de Alcañiz<br />
, r    y    ¿    ,</p>
<p>de intereses no .se limitaba .únicamente al goce y aprovechamiento de los términos, sino que se estendia á los servicios que de tropas y dinero se hacían á los reyes, y como quiera que desde tiempo inmemorial hubiese querellas sóbrela cantidad con que debían contribuir la villa, y respectivamente las aldeas, se declaró por varias sentencias arbitrales, que las últimas contribuyesen con tres partes, y la primera con lo restante, ó sea una cuarta parte, cuya jurisprudencia estuvo en uso hasta que se establecieron las leyes,de. Castilla.</p>
<p>A principios del siglo xiv, cada pueblo de la comunidad tenia su concejo particular que lo regia en el órden político, económico y contencioso, con subordinación á los jueces de Teruel. Con delegados de todas las aldeas se formaba una junta general, presidida por el procurador general, y á la cual asistían seis regidores llamados de sexma,, á causa de estar todo el territorio dividido en seis trozos ó partes, compuesto cada uno de doce ó trece pueblos. Existia además otra junta llamada Pliega general, compuesta del procurador general, regidores de sexma y un jurado y un prohombre de cada pueblo, ascendiendo á 150 el nú-</p>
<p>mero total de miembros, y á cuyo cargo estaba la determinación de los asuntos mas árduos de la comunidad. Los pueblos de que esta se componía eran casi todos realengos, y sus vecinos directamente vasallos del rey, á escepbion de algunos que en los principios de la conquista se dieron á los templarios, y que despues pasaron ai- dominio de los caballeros de San Juan, y otros que adquirieron los principales magnates por donaciones régias.</p>
<p>Parece que habia un capitan para la fuerza armada de la ciudad y aldeas, de nombramiento real y con el sueldo de seis mil ducados por año. Los fueros ordenaban que .ni el cargo de capitan ni los demás oficios de la comunidad recayeran en estranjeros, entendiéndose por tales los que habian nacido dentro de su territorio. Felipe II, cuya memoria no es muy grata en Aragón, dió el golpe decisivo á las libertades aragonesas, que sus antecesores habian poco á poco restringido. Su mano&#8217;despótica llegó hasta las mismas comunidades, cuyo espíritu democrático debió inspirarle pocas simpatías. Obró contra fuero en Teruel; en el nombramiento de cierto capitan para el gobierno</p>
<p>E</p>
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