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12 de marzo procedieron el gobernador del reino y el Justicia mayor á nombrar los nueve compromisarios, resultando elegidos: por el reino de Aragón, D. Domingo Ram, obispo de Huesca y Jaca, que despues fué cardenal, natural de Alcañiz; D. Francés de Aran-da, consejero que habia sido del rey D. Martin y gran valido del Papa Benedicto, natural de Teruel, y Micer Berenguer de Bardají, versadísimo en las leyes del reino y uno de los hombres de juicio mas esclarecido que hubo en aquel tiempo; por el principado de Cataluña, el arzobispo de Tarragona, Micer Guillen de Val-seca y Micer Bernardo de Gualbes, síndico de Barcelona; y finalmente, por el reino de Valencia, D. Bonifacio Ferrer, el maestro fray Vicente Ferrer y Micer Ginés de Babaza.

Ajeno es nuestro propósito á lo que pasé en el parlamento de Caspe. Diremos, sin embargo, breves palabras para que no resulte truncada la narración histérica del interregno. Diése dos meses de tiempo á los compromisarios para publicar lasentencia, prorogables por otros dos, si no eran suficientes los primeros; y se les previno que la elección no seria válida sino concurrían seis votos cuando menos de los nueve, y que no faltasen entre ellos un voto por cada reino. El dia 24 de junio de 1412 quedé definitivamente resuelta la sucesión á la corona, declarando el parlamento de Cas-pe, por seis votos contra dos y uno que se abstuvo, «que los vasallos y súbditos de Aragón debian prestar fidelidad á D. Fernando, infante de Castilla, y á él debian tener por verdadero rey y señor,»

1427. Hallábase el rey Alfonso Ven Valencia, donde mandé convocar Córtes del reino de Aragón para la ciudad de Teruel. Fué el monarca desde Valencia, y se reunieron las Córtes el 19 de noviembre, celebrando las primeras sesiones en la iglesia de San Martin, trasladándose luego á la de Santa María deMediavilla (la catedral). Aquel mismo Berenguer de Bardají, que tan importante papel representó durante el interregno, era ála sazón Justicia mayor y juez de las Córtes, y fué el encargado de manifestar á los diputados que las Córtes se habian convocado para entender en la administración de justicia que estaba muy embrollada y entorpecida. Duraron las Córtes hasta el mes de abril de 1428, y una de las cuestiones importantes que en ellas se trataron fué la unificación monetaria en toda la corona de Aragón, para cuyo efecto llegaron comisionados de Barcelona, de Valencia y de Mallorca. Alfonso V dejó en Teruel huellas sangrientas de su tiranía. Ciertas disposiciones suyas, que tocaban ála integridad de los antiguos fueros de la ciudad, suscitaron la oposicion patriótica y vigorosa de Francisco Villanueva, juez que era de Teruél aquel año. No quiso Villanueva doblegarse al mandato del rey, y” pagó con la vida su noble entereza, pues murió ahogado por órden de aquel en las casas consistoriales, y arrojado su cuerpo desde el balconaje á la plaza del Mercado. Su cadáver fué enterrado en la iglesia de San Pedro el 6 de diciembre de 1427, y para sustituirle fué .nombrado juez de Teruel Martin de Orihuela. Estando el rey en Teruel convocó las Córtes generales del reino dé Valencia, para lo cual fué al pueblo de Barracas el 26 de enero, y desde allá se volvió, marchando en seguida á Ojos-Negros, en cuyo pueblo se concertó el matrimonio de la infanta doña Leonor, su hermana, con el príncipe heredero de Portugal.

1429. En 22 de octubre de este año se reunieron en Valderrobres las Córtes del reino, Apropio tiempo que las de Valencia se reunia n en San Mateo, y las de Cataluña en Tortosa. Deliberóse en las Córtes de Valderrobres, á propuesta del rey, sobre lo tocante á la guerra con el rey de Castilla; nombraron una comision, compuesta de 32 personas, 8 de cada Estado, para deliberar con el monarca, y con poder bastante para decidir en todas las cosas referentes á la guerra. Las actas de aquellas Córtes nos han trasmitido una curio-.?; sa noticia sobre la estadística de Aragón en aquella época, y sobre la manera con que solían percibirse ciertos impuestos. Ordenaron las Córtes imponer una contribución de guerra que debia pagarse por fuegos ú hogares, á razón de 12 sueldos jaqueses por cada fuego. Y para la percepción de este impuesto dispusieron que sirviera de regla el censo que se presentó álas Córtes de Maella en 1404, según el cual resultaban 42,683 casas. En estas mismas Córtes de Valderrobres se dispuso que en adelante no se pudiesen convocar los Estados del reino en los pueblos cuya poblacion faera menor de 400 vecinos, y dieron por concluidas sus tareas en 3 de diciembre de 1429.

1436. Durante el reinado de Alfonso V se celebraron también Córtes en Alcañiz. Mientras el rey se’en-golfaba en aquellas prolongadas guerras de Nápoles y Sicilia, el rey de Navarra D. Juan, lugarteniente suyo en Aragón, presidia en Alcañiz las Córtes de 1436 que otorgaron al monarca el nunca visto servicio de doscientos veinte mil florines, cantidad exorbitante para aquellos tiempos. Enfilas se formó un código ó cuaderno de leyes y fueros de Aragón, que con los demás que fueron publicándose en las Córtes sucesivas, completaron el código general llamado de D. Jáime el Conquistador. Allí también celebró la reina doña María, en 1441, otras Córtes que fueron prorogadas para Zaragoza.

1482. Los Anales de Teruel consignan la llegada á la ciudad de los Reyes Católicos (1) que venían de Valencia, y entraron en la poblacion el 7 de enero de 1482, acompañados de numeroso séquito, del cual formaban parte el cardenal Mendoza y muchos grandes de Castilla y Aragón. Fueron recibidos del vecindario con estremado regocijo y grandes fiestas; juraron los reyes en la iglesia de Santa María los privilegios y libertades de la ciudad, recibiendo de esta un donativo de doscientos florines de oro. Dos años despues déla llegada- de los Reyes Católicos, hubo alborotos en Teruel con motivo del establecimiento de la Inquisición. Los conversos eran en Teruel muchos y poderosos, agitaron los ánimos, conmovióse el pueblo, y el inquisidor Juan de Solivella tuvo que marcharse en medio de un motín. Mandó la ciudad comisionados al rey, encargados de manifestarle que el establecimiento de la Inquisición era un atentado contra los fueros, privilegios y libertades de Teruel. El rey se desentendió del

(1) «La señora reina venia en unas andas, porque estaba preñada.;^,, (Anales de Teruel, M. S- en la Academia de la Historia, Traggia.),

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