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te la causa del austríaco eu Cataluña. Levantóse Alcañiz á su favor en 1705, y siguieron instantáneamente Caspe, Calanda, Monrojo y demás pueblos principales de la tierra baja. Puso esto en gran inquietud y movimiento á todo Aragón; pero la actividad y destreza que desplegó el príncipe de Tilly, general de Felipe Y, el prestigio que le daban las facultades de que venia investido y las fuerzas militares con que contaba, obligaron á los de Alcañiz á someterse bajo condiciones honrosas. El conde de Cífuentes, que se hallaba allí organizando la resistencia y conmoviendo los ánimos, pudo escaparse furtivamente y refugiarse en Cataluña; y los pueblos que habian abrazado su partido, tardaron poco en volver á la obediencia del francés, especialmente despues de las sangrientas ejecuciones de Calanda.
. Fuera de esto, no ocurrieron sucesos señalados en nuestra provincia. Solo en Bañon, pueblo situado en el valle del Jiloca, hubo un encuentro entre las tropas de los dos pretendientes, quedando derrotada la división austríaca. La ciüdad de Teruel no siguió el impulso de Aragón y abrazó la causa de Felipe V, manteniendo á sus espensas un batallón de 600 hombres que hizo la guerra desde 1705 á 1715.
En setiembre de 1714 sitiaban las tropas de Felipe V la plaza de Barcelona, cuando llegó la noticia de la muerte de Leopoldo, emperador de Alemania. Corona por corona, aquella ofrecía menos dificultades que la de España, y allá se fué el archiduque á tomar posesión del imperio, dejando así defraudadas las esperanzas de los que peleaban por su causa. Dueño Felipe Y del campo y proclamado definitivamente rey de España, puso sus ojos en Aragón, y como raras veT ees perdonan los reyes, vengóse de los aragoneses, sujetándolos á un régimen de arbitrariedad absoluta y despojándolos para siempre de sus memorables fueros.
II.
Durante la guerra de la Independencia sufrió nuestra provincia las varias alternativas de aquella prolongada lucha que solo debia terminar despues de la glo~, riosa batalla de Bailen. Iniciada la resistencia contra el yugo estranjero el 2 de mayo de 1808, Aragón respondió pronto al llamamiento de los patriotas de Madrid. Convocada porPalafox en 9 de junio la Junta Suprema de Aragón que debia reunirse en Zaragoza, fueron allá representantes de los tres partidos ó corregimientos en que entonces se dividía la provincia, á saber:- el conde de Samitier por Alcañiz, D. Juan Navarro por Albarracin y el conde de la Florida por Teruel.
Pocos fueron los hechos de bulto que ocurrieron en la provincia, á escepcion del sitio y batalla de Alcañiz, y de la acción que Villacampa ganó á los franceses á poca distancia de Teruel, en las ventas de Mala-madera; pero sus habitantes tomaron una parte activa, ya alistándose como voluntarios al organizarse los cuerpos de ejército, ya concurriendo á los memorables sftíos de Zaragoza, donde naturalmente se reconcentró la resistencia de los aragoneses. Durante el segundo sitio de Zaragoza, los franceses destacaron á
una división de 2,000 infantes, 600 caballos y algunas piezas de artillería al mando del general Yathier, con el objeto de acopiar víveres en los ricos pueblos de la tierra baja. En su ruta fué Vathier acosado por las guerrillas de paisanos y algunos destacamentos de soldados, en términos que, deseoso de destruirlo, los persiguió hasta las cercanías de Alcañiz. Yathier llegó á Samper dé Calanda el 9 de enero de 1809, y desde allí pidió raciones al ayuntamiento de Alcañiz. Se le contestó poniendo en la cárc el al conductor del parte. Desairado el general francés se encaminó contra Alcañiz el 26 de enero. Para su defensa pudieron reunirse 700 hombres del vecindario, pero mal armados y peor dirigidos. Defendiéronse sin embargo con denuedo, sin poder evitar que al primer avance penetraran los franceses en la población. Trabóse un horrible combate en las calles, y vencedores los franceses entraron á saco y á degüello. Ciento cuarenta personas de la poblacion sucumbieron al filo de la espada enemiga; pero su triunfo costó caro á los franceses, que perdieron cuatrocientos hombres.
Én este mismo año de 1809 se rindió Zaragoza, mas obligada por la peste y por el hambre que por el valor de los sitiadores. Con la rendición de Zaragoza quedó todo Aragón postrado por algún tiempo. El mariscal, Suchet que tenia su cuartel general en Zaragoza, la sojuzgó de tal manera, que poco despues pudo amenazar á Valencia; y si entonces el general español Blake, que se encontraba inactivo por Murcia y Orihuela sehubíeradirigido rápidamente hácia Teruel, Suchet quedaba cortado y él habría podido entrar en Zaragoza, sin perder un homhre ni disparar un tiro. Decidióse al fin, y encaminó su ejército hácia Aragón, consiguiendo apoderarse fácilmente de Alcañiz. Allí se hallaba Blake con fuerzas respetables, cuandollegó en su seguimiento el mariscal Suchet con 8,000 infantes y 800 caballos, recogiendo al paso la división Laval que se habia retirado á las alturas de Híjar.
Presentáronse los franceses á la vista de Alcañiz el 23 de mayo de 1809, y á su vista se replegó nuestra vanguardia, dirigida por D. Pedro Tejada. Durante la batalla, pusieron los franceses todo su conato en apoderarse de la ermita de Ntra. Sra. de los Pueyos, cuya defensa encomendó Blake á los valientes tercios de Aragón, mandados por el coronel Areízaga; pero en vano arremitíeron^por dos puntos diferentes el cerro en que se halla situada, porque Areizaga hizo con sus soldados prodigios de valor sin perder un palmo de terreno. Mas afortunados en otros puntos, consiguieron los franceses por de pronto notables ventajas, llegando al pié de las baterías españolas; pero roto en aquella sazón un vivísimo fuego de fusilería y metralla, tuvieron que retroceder, declarándose en completa derrota.
Perdió Blake 300 hombres escasos, y (la pérdida de los franceses ascendió á 800, y aun hubiera sido mayor sin la inferioridad de la caballería española que no permitió continuar la persecución comenzada. Aun así, la retirada de los franceses se hizo con el mayor desórden; y fué tal su pavor á la llegada de la noche, que cundiendo por sus filas la voz de que los españoles les seguían, echaron á correr á la desbandada,
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