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lia y desconcierta á los defensores del antiguo régimen, Menoscabada su salud por las vigilias y estudios anteriores, va muy á menos en medio de la atmósfera ardiente de la vida política, y le aconsejan sus amigos que se vuelva á Aragón para restablecerse en su pueblo natal. En tanto llega Fernando. VII á España, derriba cuanto las Córtes de Cádiz levantaron, restablece el régimen absoluto, y prende, y encarcela, y destierra á los diputados liberales. Expídese desde Zára-. goza la órden de prender al orador. aragonés,” y allá mandan una partida de miñones que lo arrebatan á viva fuerza de su lecho, ya cadavérico, lo meten en un carruaje, y espira en el camino, precisamente al pasar por el pueblo de su nacimiento. Algunos años despues una partida de facciosos que pasaba por Santa Eulalia, profanan su sepulcro, queman su cadáver y aventan sus cenizas, sin que nadie se oponga á tan bárbara atrocidad. Posteriormente el gobierno constitucional ha honrado la memoria de este ilustre patricio, concediendo á su hija el título de condesa de Antillon.
Escribió las obras siguientes: Lecciones de geografía astronómica, física y política, para uso principalmente del Seminario de Nobles de Madrid; Principios de geografía físicai natural y política; Elementos de la geografía astronómica, natural y política de España y Portugal; Noticia histórica de los Amantes de Teruel, folleto en 8.° impreso en Madrid en 1806; Cartas sobre el partida de Albarracin, que contienen su descripción geográfica, política y física; se publicaron en el Memorial literario, en la última década del siglo pasado; Descripción geográfico-histórica de la villa de Manzanera, en el partido de Teruel, que se publicó en el Semanario de Zaragoza, año 1801.
Mariano Lagasca.—Nació en Encinacorva en 1776. Hizo sus primeros estudios en Tarragona, con el objeto de seguir la carrera eclesiástica á que sus padres le destinaban; pero desde sus primeros años manifestó una inclinación irresistible á la botánica, y al fin se consagró por entero á la ciencia difícil de los vegetales, abandonando sus primeros estudios que siempre habia mirado con-desvío. En 1795 pasó á Zaragoza donde estudió primer año de medicina, y continuó los demás de esta carrera en la universidad de Valencia y en el colegio de San Cárlos de Madrid. Cada vez mas engolfado en los estudios botánicos, Lagasca aprovechaba el tiempo de las vacaciones en buscar plantas y examinarlas en diferentes fases de su vegetación. En varias expediciones que hizo por algunas provincias de España formó un herbario de 4,000 especies; y tales fueron sus progresos en la ciencia, que su mismo profesor, .Gomez-Ortega, catedrático del Jardín Botánico, se asombraba de la extensión y profundidad de sus conocimientos. Comisionado en 1803 para continuar la Flora española de Bernades, descubrió en las montañas de León y Astorga el liquen islándico. En 1806 fué nombrado vice-profesor del Botánico, y en 1807 ascendió á profesor de botánica médica con el sueldo de 9,000 rs. anuales. Empezó á darse á conocer por sus escritos en los Anales de ciencias, en las Variedades de ciencias,’literatura y artes, y en la Introducción & la Criptogamia de Hojas Clemente.
Por recomendación del célebre Humboldt, nombróle el gobierno de José Bonaparte director del Botánico con 36,000 rs. de sueldo que no aceptó, ocultándose primero y fugándose despues para presentarse á las autoridades españolas, que le hicieron médico del tercer ejército del Mediodía, en cuyo cargo prestó eminentes servicios y publicó varios opúsculos sobre la horrible fiebre amarilla que desolaba aquellas provincias. Terminada la guerra de la Independencia fué i nombrado director interino del Botánico, y al mismo tiempo enseñaba y trabajaba en sus dos proyectos favoritos, la Flora y la Géres españolas. Diputado en las Córtes de 1822, pasó con el gobierno á Sevilla, donde al marchará Cádiz, dejó su equipaje del que hacían parte preciosos manuscritos, su herbario y su biblioteca, que despues se han encontrado en Málaga. Mientras estuvo emigrado en Lóndres tuvo á su disposición el herbario del inmortal Linneo, y el inmenso jardín de Chelsa, donde continuó trabajando sin descanso.
Renunció una cátedra de botánica en los Estados-Unidos; no quiso ser redactor del Botanical Register por no tener bastante.conocimiento del inglés; reconoció los alrededores de Lóndres y publicó un libro titulado Ilorcus siccus Londinensis, Regresó á Barcelona en 1834, y despues á Madrid, donde disgustado y perseguido como era todavía, creó la junta de profesores encargada del Museo de Ciencias naturales de la que fué presidente. Murió en Barcelona el 26 de junio de 1839.
Francisco Tadeo C alomar de.—’Nació el 10 de febrero ‘de 1773 en Villel, de familia de labradores no muy acomodados. Cuéntase que cuando estudiaba jurisprudencia en Zaragoza, donde servia de paje á una señora viuda, solían preguntarle á qué aspiraba, y él contestaba siempre sin desconcertarse: «á ministro de Gracia y Justicia.» Trasladado á Madrid, la fortuna le protegió desde sus primeros pasos, pues se captó la benevolencia del médico aragonés D. Antonio Beltran, quien alcanzó de Godoy para su protegido una plaza de oficial en la secretaría de Indias. Despues de 1808 hubo un eclipse momentáneo en su fortuna; pero al regreso de Fernando VII él y su amigo Lardiza-bal volvieron á recobrar su perdida influencia, que duró hasta el año 1816, en que se malquistaron con las camarillas palaciegas, que veian con envidia.su rápidoOencumbramieuto. Ambos habian servido de agentes-en las negociaciones que precedieron al casamiento de los desterrados de Valen-cey con las princesas del Brasil, hijas del regente de Portugal. Ca lomar de, confinado á Pamplona, presenció desde aquel retiro las fiestas á que se entregaban la córte y la nación con motivo de las bodas, en que tan directamente habia intervenido y délas cuales por tan rara peripecia, en vez de honores y favor, tan solo habia conseguido su desgracia. Así vivió oscurecido hasta el año 1823, en que se le ve aparecerán la vida pú-^ bliea con el cargo de secretario de la regencia nombrada bajo la presión del duque de Angulema. Poco tiempo despues, el 17 de enero de 1824, se encargó del ministerio de Gracia y Justicia, al mismo tiempo I que Ofalia entraba en el de Estado, por fallecimiento i del marqués de Casa-Irujo.
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