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No le seguiremos en su atrevida espedicion, ajena de todo punto á nuestro propósito. Aquella guerra en que estaba tan estrechamente vinculado el destino de ia España entera, fué por estremo varia y complicada, como que se combatía simultáneamente en Roma y en €artago, en España y en Sicilia. Pero sin que desconozcamos su importancia, nosotros solo fijaremos la atención en las campañas de la Península, señalando rápidamente los sucesos de mas bulto, y descendiendo á .ciertos detalles únicamente en lo que se refiera á los hechos .sucedidos en la provincia.
Dejé Aníbal encomendada la defensa de España á su hermano Asdrúbal dejándole fuerzas suficientes para tener en jaque á las legiones romanas. En Cataluña quedaba además Hannon, y éste fué quien tuvo que arrostrar la primera embestida de Neyo Escipion que acababa de llegar á Emporio (Am-púrias). En el primer •encuentro los cartagineses quedaron completamente derrotados, Hannon fué hecho prisionero, y su ejército enteramente dispersado. El resultado de esta batalla, fué desalojar á los cartagineses de toda Cataluña, y obligarles á pasar al otro lado del Ebro.
Por algún tiempo se reconcentré la lucha háciaaquella parte, sin <que cartagineses ni romanos obtuvieran ningún resultado decisivo, hasta que al fin los yomanos se hicieron dueños de toda la costa á continencia de una gran derrota que sufrió la escuadra Cartaginesa junto á la desembocadura del Ebro. Los romanos apresaron las naves cartaginesas sin echar ninguna á pique, y Asdrúbal tuvo que presenciar este segundo desastre sin acertar á reponerlo. La victoria dé los romanos les valió la amistad de muchos pueblos españoles, y ciento veinte ciudades les entregaron rehenes y aceptaron su alianza. Los celtíberos fueron los primeros en tomar las armas en su favor, entraron <ea las posesiones de los cartagineses , desbarataron á Asdrúbal y franquearon á los romanos el camino para penetrar en el interior de España. Así reparaba Neyo Escipion con una série de victorias los descalabros de Italia.
VI.
El Senado romano comprendió que lo que perdía en
Italia podia ganarlo en España, y que era necesario mandar tropas de refresco con un general invariablemente victorioso. Pronto desembarcaron en Tarragona treinta buques y diez mil hombres de desembarco. Los hermanos reunidos pasaron el Ebro, tomando desde entonces una actitud mas ofensiva que la que habían guardado anteriormente. Uno de sus primeros hechos de armas tuvo lugar en las inmediaciones de IntiU-le> ciudad de Aragón en los confines del reino de Valencia, que Ptolomeo coloca á la parte ulterior del Ebro y á 27 baillas de Tor-tosa (1). Sitiábanla los cartagineses y acudieron eu su auxilio los romanos. Trabóse la batalla, quedando los cartagineses destrozados; y cuentan los historiadores latinos que el feliz éxito de ella se debió principalmente á la pericia militar de Neyo Escipion, que revolvió desde un princi-. pío todas sus fuerzas contra los soldados africanos que eran los mas esforzados del ejército contrario. (Año 214 antes de Jesucristo.) Avanzaba, la estación, y ambos ejércitos se retiraron á sus respectivos cuarteles de invierno, el vencedor á Tarragona, y á . Cartagena el vencido. Menudeaban entre tanto las deserciones de los españoles que abandonando el partido de Cartago se pasaban á los romanos; y para impedir las funestas consecuencias que de esto podían resultar, los dos hermanos Asdrúbal y Magon apresuraron la nueva campaña, y se der-
(1) Masdeu eree que Intibile debió estar situada no muy distante
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