Página 3

nacionalidad robusta, que llega al apogeo de su gran-
deza con el reinado de Jaime el Conquistador. La do-
minación de los árabes en el suelo aragonés fué me-
nos permanente que en Castilla y Andalucía. I.o áspe-
ro del terreno y el carácter indomable de sus habitan-
tes, junto con la fá religiosa mas acendrada, contri-
buyeron de consuno a que la reconquista fuera mas
rápida. Plaza de castillo tomados, rara vez se perdían.
Avanzar era triunfar. No así en Castilla, donde la
guerra de restauración fué mas prolongada, como mas
ocasionada y alternativas. Con breves renglones rese-
ñaremos los hechos mas culminantes de la historia
aragonesa, hasta llegar al reinado de Alonso II, que
conquistó y repobló á Teruel. Aquí empieza la historia
de la provincia durante el período de la Edad Media.
Dentro de los límites de su territorio actual, seguimos
á D. Alonso II á la conquista de Monreal y de Teruel,
acompañamos al egregio D. Jaime en su espedición y
toma de Valencia, y admiramos el heroísmo de aque-
llas generaciones artéticas que disputaron palmo á
palmo la tierra sagrada de la patria, heroísmo que no
cabiendo en tan reducido espacio, traspasa los mares
y funda un reino en Mallorca y un imperio en Cons-
tantinopla.

La noble entereza de Francisco Villanueva, juez
do Teruel, que pierde la vida por no conculcar las le-
yes, las sangrientas rivalidades de los Muñoces y Mar-
cillas, las algaradas de D. Pedro I de Castilla en el ter-
ritorio de la provincia, las guerras de la Unioti, el cé-
lebre parlamento de Caspe, cuyos preliminares se es-
tablecieron en Alcañiz, las alteraciones de Aragón en
tiempo de Felipe II, con otros hechos y sucesos vanos,
constituyen la historia local de la provincia. Con el
suplicio de Lanuza termina la historia de Aragón pro-
piamente dicha, porque desde entonces Aragón per-
dió su nacionalidad, sus fueros y su legislación espe-
cial.

Las leyes de Aragón presentan un carácter mas
español y mas exclusivo que las de Castilla. Aragón
supo darse la legislación mas sábia y democrática que
existía por aquellos tiempos en Europa. Su organiza-
ción civil correspondía á su organización política, co-
mo lo atestiguan las cartas-pueblas y la índole y ré-
gimen interior de sús Comunidades, que tanto esplen-
dor alcanzaron. La institución del Justicia, cuyo
poder igualaba cuando no superaba al de los reyes,
los fueros de la Manifestacíon y de las Firmas, supe-
riores al renombrado Habeas-Corpus de Inglaterra,
imprimieron un sello especial á la legislación arago-
nesa que la diferencia notablemente de las de otros
paises. No se concibe como se malograron tanta gran-
deza, tanto heroísmo, tal esplendor y tan profunda sa-
biduría. No se concibe cómo Aragón fué absorbido por
Castilla. ¿Cuál de los dos reinos era mas poderoso,
cuál estaba mas adelantado, en cuál debía significarse
la nacionalidad española cuando se verificó la incor-
poración?

Si los límites de esta Crónica nos lo permitieran,
fácil nos seria dar novedad á la parte biográfica, por-
que no escasean ciertamente los personajes célebres
que ilustraron con su nacimiento la provincia en las
edades pasadas, olvidados algunos, cuando no desco-

nocidos por completo de los contemporáneos. Este es el

destino de muchos hombres que descuellan sobre el

vulgo; fugaces meteoros brillan un momento en horizonte

de su época y desaparecen, tal vez para siempre,

en las tinieblas de un eterno olvido.

Esas mismas generaciones que los enaltecieron han
dejado olvidar otros nombres no menos ilustres.
¿Quién se acuerda ya de Juana Sobrario, la elegante
poetisa de Alcañiz? ¿Quién conoce á Juan Dolz del
Castellar, que tanto se distinguió por sus conocimien-
tos filosóficos en la Universidad de París?. ¿Hay alguien
que sepa que Bartolomé Sebastian y Valero ilustró
con su sabiduría el Concilio de Trento? ¿Cuántos sa-
ben que la provincia ha dado santos á la Iglesia, car-
denales á Roma, vireyes á Aragón, Cerdeña Nápo-
les y Sicilia? ¿Saben muchos que Salafranca, hijo de
Teruel; Nifo, natural de Alcañiz, y Lozano, nacido en
Segura, fueron los fundadores del periodismo español?

Concretándonos ahora en otras materias que están
fuera del dominio de la historia, se comprenderá lo
difícil que nos habrá sido condensar en pocos capítulos
lo mucho que podria decirse sobre la parte geológica,
botánica y agronómica de la provincia. Bajo el punto
de vista geológico, la provincia de Teruel es una dé las
mas importantes de la Península, por encontrarse en
ella la série casi completa de los terrenos de sedi-
mento, desde el alivial al silurio, ambos inclusive, y
el desarrollo de las formaciones ígneas ó plutónicas
que tanto han contribuido á accidentar su territorio,
mereciendo por ello ser esplorada con frecuencia por
geólogos franceses, ingleses y alemanes. En la pro-
vincia de Teruel se encuentran la mayor parte de los
fósiles que los autores seüalan como característicos
de los diferentes pisos jurásicos, y muy principalmente
considerable número de Ammonites. Esta circunstan-
cia y la extraordinaria prodigalidad con que la natu-
raleza los ha distribuido, dan gran interés al jurásico
de Teruel, siendo de esperar que ulteriores observacio-
nes contribuyan a ilustrar mas y mas la historia física
de la provincia. Muchas son las localidades importan-
tes por su riqueza en fósiles; pero deben citarse como
las mas clásicas a Josa, Obon y Albarracin. Tal es la
importancia paleontológica del territorio de Teruel,