Página 52
.jpg)
Colenda de los Romanos, poco se diferencia de Cutanda, y menos todavía de Calanda, con la particularidad de que estas últimas no están muy distantes una de otra, siendo por lo tanto muy difícil determinar con certeza á cuál de ellas corresponde la primera.
Las variantes ortográficas y los errores de los copistas que nos han trasmitido las obras de los escritores griegos y latinos, la poca exactitud con que Ptolomeo fijó las longitudes y latitudes, y el cambio de cifras numéricas en las distancias de mansión á mansión que señala el * Itinerario de Antonino, son otros tantos escollos que dificultan el paso en el terreno de-la geografía comparada. Concretándonos á la provincia de Teruel, notaremos los puntos oscuros que hay que aclarar y las Contradicciones q.ue se observan en los escritos de los que han comentado á los historiadores y geógrafos latinos.
¿Dónde estuvo la famosa Osicerda, ciudad principal y municipio romano que tuvo el privilegio de acuñar moneda? Cuestión no resuelta todavía. Ni se sabe á punto fijo si correspondió á la Edetania ó correspondió á la Celtiberia. Ptolomeo la coloca en la primera región, pero no falta quien dice que fué ciudad celtíbera. Xérica, Cherta, Mosqueruela, y aun Alcañiz, se disputan la correspondencia con Osicerda. ¿Cuál fué la verdadera situación de Albónica y Agiría, citadas por el Itinerario de Antonino? (1) Lo único que puede asegurarse con certeza es que Albónica estaba dentro del territorio de la provincia. Por lo demás, los pareceres andan discordés entre Cortés y Traggia. La situación de Albónica la fija Traggia entre Torrelacárcel y Camañas, hácia el santuario dé Nuestra Señora del Castillo, al paso que Cortés la coloca en Monreal del Campo. Con respecto á Agiría, Traggia se atiene á la verdadera distancia que marca el Itinerario, y la coloca en el pueblo de Argente,* pero Cortés asegura que’ hubo error de copia en la distancia, corrige el texto, aumenta de una plumada quince millas y la lleva á Daroca, comprobando su aserto con la etimología hebrea de su nombre.
Por muchos años se debatió entre los anticuarios la cuestión de si Ercávica ó Arcdbrica, que fué en tiempo de los godos metrópoli de la sede arcabricense,
(1) En la vía romana que desde Lamín tu«i (Daimiel) iba basta Zaragoza (Cesar-Augustá). recorriendo una estension de 249 millas. Como mas de una vez hemos de referirnos á es* camino, trascribimos á continuación las mansiones 6 puntos de parada y su distancia respectiva. en millas, advirtiendo que cada cuatro millas romanas equivalen á una legua española.
Mansiones. Distancia.
1.a Caput fluminis An«e………………..Vil.
2.a Libisosia. . ………… . XIV.
3.a Parictinis…………………………XXII,
4.a Saltia………………..XV.
5.a Ad Putea……………………XXXII.
6.a Valleloaga……… …. . XI.
7.a UrbiaCA……….’……” XX.
■8.a Albónica…………………..XXV.
9.a Agiru……………………………VI.
10.a Caree…….. ……………XX.
11.a Sermone…………….IX.
12.a César-Augusta………..■. . XIX.
Las mansiones 5.a y 6.a estaban dentro del territorio de la provincia de Cuenca. De la 8.a se sabe con certeza que estuvo dentro de la provin-íiade Teruel, y 68 muy probable que también lo estuviesen la “7.a y 9.a, ó sea Urbiaca y Agiría.
debía buscarse en el ámbito déla provinciavde Teruel. Tan general era esta opinion en los primeros tiempos de la reconquista, que se dió el nombre de sede arcabricense al obispado de Albarracin en 1171. Parece, ya averiguado, y fuera de toda duda, que la Arcábrica de los árabes ó Ercánica de los godos, estuvo situada en Cabeza de Griego, en el altozano despoblado que se halla actualmente á la orilla del rio Jigüela, á legua y medía de Uclés. Buscábanse allí las ruinas de la famosa Segóbriga, capital ó metrópoli de la Celtiberia, j de las lápidas que se hallaron en las escava-. clones practicadas, resultó el lugar de la primera.
Con todo loque han escrito sobre Segóbrigalos aragoneses Zurita, Antillon, Cortés y otros escritores españoles, queda todavía por resolver la verdadera correspondencia de aquella ciudad celtíbera. Cortés y Masdeu sostienen que corresponde á Segorbe; Zurita y Antillon aducen razones de peso para probar que es necesario buscarla hácia Albarracin, ya sea en Gella, ya junto á los pueblos de Guadalaviar y Griegos. Otros suponen que este pueblo de Griegos se edificó sobre el solar de la antigua Urbiaca, mansión que señala el Itinerario de Antonino á veinte millas de Vallelonga y veinticinco de Albónica en la calzada romana, que iba desde Laminium (Daimiel) á César-Augusta (Zaragoza); pero Cortés, con su invariable sistema de enmendar las cifras del Itinerario, eleva á treinta las millas de distancia entre Vallelonga y Urbiaca, y reduce esta última á la moderna Checa.
Seria interminable la tarea de señalar los muchos eslabones que se han rotó’en la inmensa Cadena de las antigüedades españolas, y juzgamos innecesario descender á otras consideraciones sobre los que. faltan por enlazar en la geografía antigua do la provincia que describimos. No todo estáya adarado y averiguado en materia de geografía comparada; pero lo que falta por saber no es tanto como lo que ya se conoce con certeza Los trabajos de Ferreras, Zurita, Florez, Masdeu, Conde, Cean Bermudez, Cornidé y Cortés han elevado la geografía comparada áuna gran altura. Se ha estudiado el texto de los antiguos geógrafos, analizándolos, comentándolos y comparándolos” entre,sí; y de este modo, y con el auxilio de los historiadores griegos y romanos, se ha fijado en cuanto ha sido posible la correspondencia actual de los pueblos, ciudades, montes, rios y comarcas antiguas con los nombres que hoy llevan. En esta árdua empresa, cábeles no pequeña parte de gloria á los escritores aragoneses. Nadie como Zurita ilustró con mas acierto el Itinerario de Antonino, cuando aun no se habían hecho ediciones correctas de Plinio, Ptolomeo, Mela, y Estrabon, y cuando la crítica histórica, la arqueología y la numismática, no habian hecho los progresos que felizmente han alcanzado mas tarde. De la claridad de juicio, vasta instrucción filológica y profundo conocimiento de los antiguos geógrafos é historiadores, que adornaban á D. Miguel Cortés y López, hijo de nuestra provincia, nos ha dejado irrecusable testimonio en su Diccionario geográjíco-histórico de la España antigua tantas veces citado, obra sumamente apreciada de los eruditos, y que nos servirá de guía principal en la materia que ahora nos ocupa.
E

